Las tentaciones de Jesús

Así se llama un capitulo del tomo I del libro Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI que a muchos, muchos, nos gusta tanto, y que les invito a tomarlo como oración para este tiempo precisamente, yo lo estoy haciendo. Ya hemos abierto otras veces la ventana con este mismo capítulo. Repito constantemente el bien que hacen estos dos tomos de Jesús de Nazaret. Dios quiera que lo repita de verdad, porque dado lo que experimento y el bien que  me hacen a ver si voy aprendiendo a ser “una persona de bien”, porque con la ayuda de nuestro Padre Dios  todo lo podemos.

Dice Soren Kierkegaard que quien no repite nunca es un esteta, quien repite sin convicción un filisteo y quien repite de verdad un hombre de bien. Me parece muy buena la cita de Kierkegaard. Con esta cita empezaba en el Congreso de Católicos y Vida pública del año 2009 su intervención Manuel Pizarro Moreno. El tema del Congreso fue: La política al servicio del bien común. Por cierto su intervención fue aplaudidísima y muy comentada. Lee el resto de esta entrada

Gozosa amplitud

Me ha gustado mucho la comparación de Romano Guardini entre la oración de Jesús en el huerto de los olivos  y la oración de Jesús en el desierto, antes de las tentaciones, y en sus respuestas a las tentaciones, en lo que sentimos algo profundamente humano: la gozosa amplitud del principio.

Dice Guardini que en el huerto de los Olivos nos es dado penetrar en la intimidad de la oración de Jesucristo, y vemos allí que su oración estriba en la más pura conformidad de su propio querer a la voluntad del Padre. La oración del desierto y sus respuestas a las tentaciones tienen tal vez el mismo contenido, a eso vino, a hacer la voluntad del Padre, a manifestarnos quien era Dios y cuál había de ser nuestra relación con El, pero con la gozosa amplitud del principio. Sentimos  esta actitud con la que va Jesús al desierto, con la actitud con la que entra en el pórtico de lo que va a ser su vida pública, tanto en el momento del Bautismo en el Jordán como en su marcha al desierto: una gozosa amplitud en su entrega. Lee el resto de esta entrada

Gracias. Vaya Vd. así por la vida

¿Y a qué viene esto? Pues ya verán ni más ni menos que al mensaje de cuaresma que nos propone Benedicto XVI “Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y de las buenas obras”. Por favor, créanme, léanlo en directo con todo el corazón y la razón en funcionamiento. Maravillosa será nuestra cuaresma vivida así, la recordaremos y será un gran descubrimiento y reconocimiento en nuestra vida.

Fui a un supermercado que está muy cerca de casa. Tenía que comprar unas botellas de un líquido indicado para una prueba que me tenía que hacer. Y la verdad es que di bastante lata con lo que me convenía o no me convenía coger, y lo que me resultaba más económico. Tanto la señorita de la caja como la señora que estaba para pasar por caja fueron amabilísimas, y no me hicieron notar mi inexperiencia y ni, hasta, mi pesadez. Al contrario se fijaron en mi de una manera que me alegró. Al ir a pagar la señorita de la caja me preguntó si quería bolsa, le dije que no: ¿para que gastar esos céntimos si estaba muy cerca y podía muy bien con las dos botellas? Cuando salí del supermercado, fuera, ya en la calle, me esperaba la señora que había estado delante y que me había padecido: “Tenga Hna., ésta bolsa no le cuesta nada, y le vendrá muy bien”. Me quedé admirada de su manera de “fijarse” en los demás y me salió del corazón: Gracias, señora, vaya Vd. así por la vida. Lee el resto de esta entrada

La coherencia

¿Qué significan lo que llamamos valores humanos, rectitud, honradez, autenticidad, veracidad, agradecimiento, fidelidad sin una común medida que les de el valor con lo que sopesarlos? ¿Es coherente hablar de ellos, como de tantos otros hechos humanos sin un Dios único, creador, personal?

Es precisamente porque nuestra manera de ser es “religación a Dios y a los hombres” por lo que adquieren sentido los valores y todo lo que tiene relación con el hombre y con la creación entera ¿Es coherente hablar de derechos humanos, de deberes, de libertad y responsabilidad, de conciencia sin trascendencia, sin un sentido de la Presencia y realidad de Dios? ¿Cómo puede hablarse de todo lo que se habla en torno al ser humano, a su grandeza o mezquindad, a su indiferencia o esfuerzo sin Dios? ¿Qué es lo que lleva al hombre  a la realización de su humanidad, a su plenitud? ¿Qué sentido tiene hablar de belleza, verdad, bien, sin la referencia a Dios? Lee el resto de esta entrada

Enseñaba con autoridad y no como los escribas

Me ha impresionado esta frase del Evangelio: enseñaba con autoridad y no como los escribas

Me ha impresionado por las circunstancias que estoy viviendo con una persona a la que quiero, admiro y respeto. Es mayor y tiene alzeimer. Debe ser el comienzo porque los trastornos que experimenta son de la memoria. No se si sabré expresarme, pero me causa admiración, cariño, gratitud,  respeto, todos los mejores sentimientos de la vida que puedo experimentar, su manera de estar, de reaccionar. No me sale decir: “pobrecita, que lástima, una persona de su capacidad, de su valía en todos los sentidos, con todo lo que ha hecho en la vida”. Entiendo, hasta conmoverse todo mi ser, dónde ha estado, toda su vida, su grandeza: la “autoridad de su personalidad”, su manera de estar y reaccionar “ahora”,  es la “consecuencia” de su manera de ser y de las respuestas que ha ido dando en la vida. En su ciento por uno en esta vida.; yo veo el ciento por uno en su vida.  Me abre a las “medidas de Dios”. Lee el resto de esta entrada

Con denominación de origen

Pienso en algo tan auténtico y tan sencillo como la verdad en la vida diaria. Desde luego la gran pregunta: ¿qué es verdad de modo definitivo y auténtico? Lo que me sirve para mi vida diaria, la verdad que está en el corazón de todos, la verdad que se corresponde con la naturaleza humana y que es la savia de la vida.  Vamos la verdad con denominación de origen.

Sabemos lo importante que es la denominación de origen, la calificación para proteger legalmente ciertos alimentos que se producen en una zona determinada, contra productores que se quisieran aprovechar del buen nombre que han creado para los originales. Los productores que se acogen a la denominación de origen, se comprometen a mantener la calidad lo más alta posible y a mantener ciertos usos tradicionales en la producción. La ventaja fundamental de la denominación de origen es que garantiza al consumidor un nivel de calidad constante y unas características específicas. Lee el resto de esta entrada

Aprender a ganarse la vida, pero y ¿a vivir?

Unos matrimonios charlaban preocupados, ante todo lo que está ocurriendo, por cómo se ganarían la vida sus hijos. Y unos de ellos que parecía ausente, pero que no lo estaba de ninguna manera, dijo de pronto: sí, yo no viví eso con mis padres, no se preocuparon tanto de que aprendiéramos a ganarnos la vida cuanto  de que aprendiéramos a vivir.  Ellos nos decían  que aprender a vivir era lo más importante y que lo otro iba en el mismo paquete.

Y esta intervención centró sencillamente la conversación, porque muchos con “el aprender a ganarse la vida,  precisamente estaban pensando en el “saber vivir”. No en sentido picaresco, sino con la hondura de lo que significa “saber vivir”. Empezaron a dialogar sobre  cómo vivían, qué transmitían y se respiraba en sus familias,  de qué tenían realmente conciencia, cuáles eran sus criterios prácticos, no sólo la teoría. – Es verdad que toda buena práctica es hija de una buena teoría- Lee el resto de esta entrada

Laten en un mundo helado

Quiero aprender de las personas que hacen latir el corazón en un mundo helado. Y de las personas que son también aire fresco en un ambiente tórrido.

Esas personas ante las que uno, si profundiza en su interior, siente que es un regalo el que existan personas así. Son personas que contribuyen a que nuestra vida, no sólo no  sea un infierno, sino que nos hacen sentir la alegría, la esperanza. Abren camino y horizonte. Son personas que no se preguntan si su fe es progresista, o integrista, les basta con vivirla. Son esas personas que nos muestran que la esperanza siempre tiene razón. El filósofo Joseph Pieper da una definición de amor: amar es exclamar continuamente ante el ser amado: ¡que bueno que existas¡ Lee el resto de esta entrada

También él es un simple mendigo

Voy a delimitar primero el sentido que le voy a dar a la palabra mendigo. Somos unos simples mendigos, también él es un simple mendigo. Mendigar, pedir limosna, solicitar el favor de alguien con humildad, con reconocimiento de la carencia de lo que se experimenta, de lo que se necesita. Y el mendigo es el que habitualmente, no de manera esporádica, pide limosna, solicita algo con humildad, con reconocimiento de lo carencia que experimenta. ¿Quién es posible que no se sienta mendigo en la vida?

Pues hoy quiero sentir con Vds. la palabra mendigo desde esta perspectiva. La vivencia de la palabra mendigo. He empleado la palabra de Ortega y Gasset: vivencia. Me lo dice todo en el ser humano. Vivencia el hecho de experimentar algo, su contenido. El hecho de vivir o estar vivo, que no se reduce de ninguna manera a un vivir biológico.  Lo radical es mi vida, mi vivencia. Vida es lo que somos, lo que hacemos, Todo son contenidos de mi vida, o sea mis vivencias es todo lo que me toca vivir. La vivencia de ser mendigo, de mendigar. ¿No es riquísima en la vida la vivencia de este sentirse mendigo? ¿De este pedir favores, de este saber que se necesitan “así” favores? Lee el resto de esta entrada

Incomparable instrumento de precisión

Esto sólo puede ser  el inicio de una reflexión. Porque por mucho que estuviéramos hablando de la “recta conciencia” nunca acabaríamos de ocuparnos de ella. En realidad solo habría que decir “conciencia”, y no tener que matizar entre “la buena” y “la mala” conciencia. En un lenguaje claro y verdadero debería bastar con decir “tener conciencia de…” La conciencia tiene que ser el  incomparable instrumento de precisión que nos presenta la realidad sin ampliar, sin menguar, sin deformar. La traducción es: persona veraz, fiel, honesta, justa, honrada. La conciencia como evidencia ante la realidad. Una conciencia que sabe ver los hechos, las personas, allí donde el interés, la envidia, el afán de dinero o poder, los subterfugios, las excusas artificiosas, la cobardía, el egoísmo, no presienten más que problemas, amenazas, o enemigos. La conciencia no puede ser “la buena conciencia” que de si mismo tiene el  fariseo que se mide y compara, que se recrea en lo que hace y humilla a los demás pobres hombres. No puede ser la “buena conciencia” que se tranquiliza diciendo que no tiene la culpa de lo que pasa, que se justifica y se evade.  No puede ser “la recta y limpia conciencia” que aleja de su vista lo que no le conviene. Lee el resto de esta entrada

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