Plenitud y riqueza de la razón
Una pobre mentalidad moderna ha reducido la razón a una serie de categorías en las que la realidad se ve obligada a entrar, lo que no entra en esas categorías se tacha de irracional. Si no se piensa de determinada manera, si no se acepta lo que se ha establecido -¿por quién?- como “actual” no se es progresista, avanzado. Esta limitación se ha ido radicalizando. Pero es que esta radicalización, que excluye de la “razón” lo que algunos “ideólogos” determinan, unida al reduccionismo del “nada más que”, está siendo muy peligrosa para la persona y la sociedad.
La razón. Estamos como siempre en el sentido que le damos a las palabras. Lo estamos viendo en todos los campos: ¿Qué se entiende por educación? ¿Cómo entiende este la paz? ¿Esto es tolerancia o indiferencia? ¿Accidente o atentado terrorista? ¿Eutanasia o suicidio? ¿Respeto o permisividad? ¿Aborto natural o asesinato? Lee el resto de esta entrada
Los milagros, un libro de Lewis
Y hoy continúo con el tema del cristianismo y los milagros. En plena Pascua de Resurrección estoy otra vez con el libro de C.S. Lewis, Los milagros, de la Editorial Encuentro. La crítica se desbordó en alabanzas. Para el, ya lo he comentado más veces, el milagro central afirmado por el cristianismo es el de la Encarnación. La afirmación clave es que Dios se hizo hombre. Cada uno de los demás milagros son una preparación para este hecho, o lo señalan, o son su consecuencia.
El libro es sencillamente magistral en toda la extensión de la palabra. Digo magistral porque me refiero al ejercicio de su magisterio. A su forma de exponer la ideas con maestría, con destreza, con gran precisión y profundidad. Lewis fue un gran profesor y nos lo hace sentir. Tiene una enorme capacidad y un gran poder de comunicación. Por eso expone, con su lucidez característica y su aguda penetración, toda su argumentación en torno a los milagros. Desafía a los racionalistas, agnósticos, ateos y deístas en su mismo campo. Desmonta sus argumentos y muestra la irracionalidad de sus presupuestos. Lee el resto de esta entrada
El cristiano y los milagros: El milagro de amar
El mundo de los cristianos, dice Peter Seewald en una conversación con el entonces Cardenal Ratzinger, es un mundo en el que lo invisible es tan natural como lo visible, los cristianos cuentan con la ayuda del Espíritu Santo, invocan a María etc. No hay que analizar esto, contestó el cardenal, desde una óptica superficial y en definitiva supersticiosa, como si viviéramos en un cosmos de poderes auxiliadores que nos arrebatan media vida. Lo cierto es que en la fe percibimos una realidad según la cual no existen únicamente las cosas palpables. La fe tiene que ser revivida y reencontrada por cada uno. Hay que vivir la fe de manera que responda a las interrogantes actuales.
El punto de mira de hoy es el cristiano y los milagros, el milagro de amar. En la vida se da el milagro, y la vida es para hacer milagros que diría Martín Descalzo. O sea, no importa la situación en la que me encuentre; pero desde luego no tengo que ponerme en una actitud raquítica, cicatera, de prevención, de prejuicio. Me hace daño, me perjudica. Esto es absolutamente para todos. Para ello me va a ayudar un apartado del final de un libro de Luigi Giussani, “Por qué la Iglesia”. Concretamente está en el capítulo: “Por el fruto se conoce el árbol”, en el que está de manera genial para nuestra vida diaria, expresado “el milagro” en los tres aspectos en los que lo considera el autor. Lee el resto de esta entrada
Los milagros ocurren en el corazón
Ha sido una semana, por todo lo que estoy viviendo, en la que el “milagro” ha ocupado mi corazón y mi cabeza. Es verdad, los milagros donde ocurren es en el corazón. Es en nuestro corazón donde todo cambia. Y es nuestro corazón el que ve, el que pide, el que comprende.
La frivolidad en nuestra vida consiste en pasar junto a la verdad y no verla, pasar junto las cosas donde late el corazón y no sentirlas. Tenemos el alma miope. Culpamos a la prensa, a los medios de lo que difunden, al ambiente, a las ideologías, pero nuestros juicios constantes sobre lo que nos ocurre, o sobre lo que sucede, no son para lanzar cohetes. Y las cosas buenas, los milagros ocurren en el corazón, en la vida de las personas. Y de esto si que hay experiencia. Lee el resto de esta entrada
El encargo más bello que se puede hacer
Hace ya un tiempo nos gozábamos con la acción de gracias que un padre hizo en la boda de su hija, y que ahora ya pronto será abuelo. Una acción de gracias que tengo guardada y que es una catequesis sobre la vivencia de la familia como Iglesia, y como pequeña Iglesia doméstica. La recuerdo muy frecuentemente, y la experiencia de este padre ha sido un punto y seguido de lo que acabo de vivir. Voy sencillamente a leerles la acción de gracias que he hecho en la celebración de un queridísimo matrimonio, en el momento que me indicó Goyo, uno de los sacerdotes concelebrantes, tío de la novia. Fue en la parroquia de María Auxiliadora en Salamanca, y fue después de la comunión:
He recibido el encargo más bello que Pilar y Kike me podían haber hecho: una oración de acción de gracias en el día de la celebración del sacramento de su matrimonio. Cuando me lo dijo Pilar se me inundó el corazón y, precisamente, de gratitud. Lee el resto de esta entrada
¿Se puede ser cristiano sin vivir lo que es la verdadera humanidad?
Evidentemente no se puede ser cristiano sin vivir lo que es la verdadera humanidad. Es una contradicción. Porque a eso vino Jesucristo, a redimirnos, con toda la fuerza que tiene esta palabra en si misma. La obra de la creación culmina en la obra aún más grande de la redención, así se inicia la nueva Creación en la que todo hallará su pleno sentido y cumplimiento.
Es evidente que el cristianismo pone de manifiesto lo que es la verdadera humanidad, y quién es el hombre, su sentido de la vida, su camino, y su verdad. Si el hombre, el mundo no tuviera sentido, tampoco nosotros podríamos crearlo. El sentido no es un producto humano, es dado por Dios. El amor, la belleza, la verdad contienen siempre una pretensión de eternidad. La afirmación tan conocida del pensador francés Gabriel Marcel: decirle a una persona te amo, significa me niego a aceptar tu muerte, protesto contra tu muerte. Las conversaciones, que el cardenal Ratzinger tuvo con el periodista Peter Seewald, publicadas en el libro Dios y el mundo, se refieren en concreto a los grandes temas de hoy, y nuestra razón y nuestro corazón pueden ver como les corresponde todo lo que se dice. Lee el resto de esta entrada
Un orden lleno de sentido
La vida como un orden lleno de sentido, gracias a las costumbres.
Es evidente que pienso en las costumbres desde el rico punto de vista que posibilita el dinamismo, la humanidad y la fuerza de nuestro cotidiano vivir. Es verdad que únicamente se perfecciona el hombre que no se asienta en las provisiones que tiene hechas. La vida no tiene sentido sino se transforma poco a poco, como ocurre con todo lo vivo, y como se enriquece la piedra al formar parte de la catedral. Tradición y progreso para ser realmente tales van de la mano, los dos pies para caminar. .
Los hombres creamos cultura. Nuestras formas de pensar, sentir, actuar, lengua que hablamos, creencias, arte, tradiciones todo son expresiones de nuestra cultura. Todo el conjunto de saberes y experiencias que constituyen la vida humana se transmiten de generación en generación por muy diferentes medios. Los niños aprenden de los adultos y los adultos de los ancianos. Aprendemos de lo que oímos, vemos, leemos, experimentamos. Así se heredan las tradiciones. Lee el resto de esta entrada
Una premisa básica
Una premisa básica en la vida es la realidad de la conciencia humana. Nuestra conciencia es portavoz de algo distinto de mi mismo. No se puede entender la propia historia, ni la historia de la humanidad sin la conciencia, sin ese juicio de esto es mejor, esto es peor, esto me corresponde, esto no me corresponde, esto es justo, esto es injusto, esto debe hacerse, esto no puede hacerse. ¿Cómo nos juzgamos a nosotros mismos, a los demás, los hechos que suceden? ¿Y con relación a que juzgamos? ¿Cómo se ha llegado a la declaración internacional de los derechos humanos?
La conciencia es la premisa básica de la vida humana, tanto a nivel individual como familiar y social. Nuestra conciencia es portavoz de algo distinto de nosotros mismos. La raíz de la libertad es que soy libre para algo, y la de la responsabilidad es que respondo ante Alguien. Cualquiera puede ver la evidencia de estas dos afirmaciones: soy libre para algo y responsable ante Alguien. El ateo, el irreligioso, aunque niegue o ignore lo que llamamos trascendencia, misterio, Dios, él es un ser consciente y responsable. No se preguntara ni por el “ante qué” de su responsabilidad” ni por el “de dónde” de su conciencia, incluso lo negará, pero esto es un hecho. Y sus mismos juicios, sean los que sean, a última hora arrancan de su conciencia. Lee el resto de esta entrada
Desde una anécdota
Un maestro de obras se iba a jubilar y se lo dijo a su jefe, con el que había trabajado toda su vida. El jefe se quedó un poco desconcertado, sentía que dejara el trabajo, pero el maestro tenía muy claro lo que quería. El jefe, como último trabajo, le pidió, como favor personal, que construyera una casa más. Accedió pero se veía que no estaba poniendo toda su capacidad en lo que hacía. Utilizaba materiales de calidad inferior y el trabajo era deficiente. Era una errónea y desafortunada manera de terminar su carrera. Cuando el maestro de obras dio por terminado el trabajo el jefe fue con él y le dio las llaves de la puerta. “Esta es tu casa, es un regalo para ti, para que ya no vivas en el otro piso de alquiler”
Desde luego que si el maestro de obras hubiera sabido que estaba construyendo su futura casa la hubiera hecho de otra manera. Las opciones en la vida. Y eso ya pone de manifiesto una actitud ante el trabajo, ante la situación presente, ante las posibilidades concretas. Con esta anécdota tendríamos para horas y horas de diálogo. Siempre estamos construyendo nuestra propia cosa. Construimos para nosotros mismos y para los demás. Existe el yo, el tu, el nosotros. Ese es nuestro interior y nuestro horizonte. El aquí y el ahora configuran la vida. Somos consecuencia de cómo hacemos nuestras las posibilidades, circunstancias y situaciones. Transitorias son las posibilidades, las oportunidades de realizar lo valioso, lo que merece la pena, las ocasiones que tenemos de recibir, aprender, actuar, responder, sufrir, reconocer, gozar que todo eso es la vida pero lo que hacemos de hecho no es transitorio. Lee el resto de esta entrada
Lo que expresan los gestos
Ha sido en una celebración religiosa donde he sentido la importancia de la manera de llegar a donde se va, de los gestos, de las actitudes, de las posturas, de lo que transmitimos. Me conmovió y me centró en lo que íbamos a vivir, sencillamente, lo que decía, la manera de llegar a los bancos unos chicos jóvenes, creo que eran seminaristas, su forma de arrodillarse y su actitud para comenzar la celebración. Me comunicaron una auténtica vivencia no ya de respeto, sino más expresamente de adoración.
Y me fijo en lo que expresa la adoración. El que adora abandona la actitud erguida del que cree que todo lo sabe, del prepotente que todo lo juzga, al que parece que se le debe todo. El que es capaz de adorar a Dios abandona la pobre y estrecha actitud que tanto hiere, molesta, desconcierta y falta al respeto a los otros. Hay gestos, maneras de estar que expresan mucho. Por ejemplo un niño refugiado en sus padres o en sus abuelos, el niño que le va dando la mano al hermanito que su padre o su madre llevan en la silla. ¡Como gusta a los padres y abuelos ese gesto en que el pequeño se refugia en ellos y esconde su cabecita en su hombro¡ ¡Y que satisfacción experimentan los padres cuado miramos con admiración a sus pequeños. Lee el resto de esta entrada


