Archivos Mensuales: octubre 2011

Una fiesta pagana celta

Por las fechas en las que estamos unos amigos me propusieron que habláramos de esa mezcla que se está produciendo entre el día de todos los santos, la conmemoración de los difuntos y el Halloween. Y lo hicimos fijándonos en tres momentos: el orden a escoger. Nosotros empezamos por el Halloween que está en todas partes, desde los comercios hasta en los centros infantiles. Después la Fiesta de todos los Santos y luego la Conmemoración de los difuntos. Vamos a hacer lo mismo. Empezamos, por tanto, por el Halloween, con el que ya en años anteriores, y por petición de padres de niños, abrimos esta ventana que también llamábamos fiesta pagana. Lee el resto de esta entrada

Anuncios

La riqueza y la libertad de la verdad. Un hombre vinculado a la realidad

EL análisis que estaba leyendo de la personalidad, de una figura de hace 2000 años, me ha hecho pensar mucho en la raíz de nuestras reacciones, y conductas, de nuestras emociones y sentimientos.

Solamente me centraré en unas breves líneas: Tremebundo como los malchechores viejos y los príncipes nuevos, el murmullo de una hoja, el temblor de una sombra, le estremecían. Supersticioso porque no creía en nada, crédulo en presagios y agüeros. Cualquier pretendiente a su poder, por fantástico que fuese, le hacía temblar. Todo el problema era realmente él.  Quizá sienten curiosidad ante el personaje. Es Herodes, apodado el Grande. Lee el resto de esta entrada

¿Otra dinámica? ¿la misma dinámica?

Cuántas veces cuando vemos a una persona hablar violentamente, con total ausencia de respeto, pensamos yo no quisiera estar en esa línea, yo no quisiera entrar en esa dinámica. Y es fácil imaginar el bien que le haría a esa persona verse a si misma, y verse, como desde arriba,  con sentido del humor, sin darse la importancia que se da a si misma, ni a lo que le sucede.

¡Es tan bueno cobrar distancia y ver las cosas saliéndose del “agujero”¡ Vamos, vernos y ver todo a distancia en el espacio y en el tiempo, verlo con una perspectiva que restablezca lo más posible las verdaderas dimensiones. Una visión que se ajuste más a la realidad. ¡Cuántas veces el sentido del humor equivale a sentido de la realidad, a ver las cosas en una medida más equilibrada¡ Todos tenemos experiencia de que esa expresión de “poner las cosas en su sitio” significa casi siempre, y aún sobra el “casi”  todo lo contrario. Porque se dice en una dinámica y en una tensión que desde fuera es por lo menos ridícula o dominante, y también violenta o agresiva. Y esto porque falta visión, humildad, veracidad, respeto, saberse ver con humor, y sobra egoísmo, arrogancia, vanidad, errónea estimación propia. Lee el resto de esta entrada

¿Cómo voy por la vida?

Hay situaciones que te ayudan a pensar y a plantearte  con veracidad y ante Dios, llámenlo  Misterio si quieren,  como va uno por la vida.

Hace tiempo hablábamos sobre este tema: manera de ir por la vida. Pero hoy pienso en cómo voy yo por la vida realmente. Me lo ha hecho pensar el encuentro con personas, en situaciones extremas, y también,  sencillamente, en la vida diaria,  en la manera de ayudar a coger una maleta, de darse cuenta de lo que alguien necesita, de atender de manera cordial en el trabajo, de cómo juzgan los hechos, la realidad. Hay hechos realidades, que si no nos cerramos, y no somos ciegos que no quieren ver,  abren el corazón y suscitan nuestros mejores sentimientos. Lee el resto de esta entrada

¿Qué es necesario para la convivencia?

¿Qué es necesario para la convivencia? Una pregunta con una respuesta evidente: la comprensión. Lo auténticamente humano es la comprensión. Algo mucho más  profundo de lo que a primera vista puede parecer y  que pone de manifiesto la esencia de la persona, su condición.

Ante la mirada, el juicio, la crítica de una persona que hace daño comentábamos unos amigos un día: todos tememos menos el juicio de Dios que el de las personas, preferimos ser juzgados por Dios que por determinadas personas.  Es formidable esta realidad: en el fondo de nuestro corazón preferimos ser juzgados por Dios que por muchas personas. Queremos ser juzgados por las personas que nos quieren, que nos comprenden en todo nuestro ser. Seguro que han experimentado en su vida que hay personas por las que les hace bien ser juzgado. Es más, la mirada de algunas personas despierta lo mejor de nosotros mismos, y nos sirve de un buen juicio sobre nosotros, nos “obliga” a la veracidad. Por eso sentirse ante la mirada de Dios es el mejor juicio de la vida. Lee el resto de esta entrada

Su riqueza arranca de su sentido del humor

Puede extrañar el panorama de hoy, pero como en esta ventana siempre es cuestión de experiencias concretas me centro en una persona en la que la riqueza de su personalidad, su actitud en la vida, la libertad de sus respuestas, su manera entrañable de ser, su cercanía, sus juicios, su espiritualidad teresiana, todo tiene su raíz en su sentido del humor. Es verdad que su humor implica de manera necesaria un profundo sentido cristiano de la vida. En su vida se puede hacer un estudio cristiano sobre el humor.

Por tanto el humor del que hablamos posee el sentido de la medida, desmitifica, práctica el realismo, es eficaz, dice la verdad y nada más que la verdad. El humor es lo contrario a la desfiguración,  a la envidia, al resentimiento, a la crítica corrosiva. El humor hace sonreír e incluso reír a carcajadas. El humor,  mucho más frecuentemente de lo que creemos, nos pone en nuestro sitio.  Es limpio, Si nos viéramos a nosotros mismos con sentido del humor, sería nuestra mayor riqueza y la expresión clara de nuestra verdadera autoestima y libertad de espíritu. El humor es la veracidad de la vida, sabe reírse, para empezar, sin complejos de uno mismo. El verdadero humor nunca es rastrero. Se limita a despojar todo de lo vano y superfluo, de los ropajes añadidos para mostrar las cosas  tal y como son. El verdadero blanco del humor  ha sido, es, y será siempre el ser humano. Describir las cosas humanos tal y como son, implica humor. Lee el resto de esta entrada

El lema del Domund 2011: Así os envío yo (Jn 20, 21)

Una vela no pierde su llama encendiendo otra. Me gusta y me dice mucho cuando en las celebraciones de la Iglesia con una vela se van encendiendo las velas de todos los que estamos. Eso es precioso vivirlo sobre todo en la Noche de la Vigilia Pascual, de donde arranca todo su sentido. Cristo resucitado, luz del mundo.

Hay una película, que ha hecho mucho bien, Cadena de favores, es del año 2000. Un niño inventa un práctico sistema para mejorar el mundo: Hacer favores antes de que los devuelvan. Inicia una cadena. Pagar favores por adelantado, y no necesariamente a quien te lo hizo a ti. Para sorpresa de todos, la propuesta causa entusiasmo entre la gente. La escena final es una preciosidad: ante la casa del niño una multitud está con sus velas encendidas unidos en la esperanza, la fe, el amor y la paz. Lee el resto de esta entrada

Lo posible y lo imposible

Por ejemplo las distintas maneras de ver y de interpretar la Jornada Mundial de la Juventud o los cuatro días ya para la historia de Occidente que el Papa ha vivido en Alemania. Eso no es posible. Eso es imposible. ¿Quién puede trazar una raya entre lo posible y lo imposible? Bajo los dictados de una pobre razón reduccionista y relativista el hombre reduce su mundo cada vez más.

Es un hecho lo que constantemente nos dice Benedicto XVI: la crisis de la razón, la crisis de la auténtica, rica y fecunda racionalidad del ser humano. Hay que abrir las ventanas, hay que ver la inmensidad del mundo, el cielo y la tierra, y aprender a usar todo esto de modo justo. La razón tiene que encontrar su grandeza sin deslizarse en lo irracional. La naturaleza siempre está con sus exigencias y sus indicaciones.

Me duele hasta lo más profundo de mi ser,  y me parece una cerrazón, esa postura tan impositiva en nuestro ambiente de ataque contra el sentido de lo religioso, esa pobre vivencia de lo que es la razón en el hombre, ese reduccionismo relativista, o ese relativismo reduccionista que se nos impone y que va en contra de lo que es nuestra propia humanidad. Pero ¿cómo no ver que la realidad es mucho más inmensa que los parámetros y límites que pretenden imponernos? ¿Cómo no ver en los anhelos del ser humano, en su propia conciencia, la apertura a lo que no es controlado y determinado fijamente? ¿Cómo no ver en la experiencia de tantas personas esta realidad? Constantemente se nos pone de manifiesto que la misma naturaleza contradice nuestros conocimientos acerca de ella. Lee el resto de esta entrada

El gran milagro

Primero una aclaración para que se vea claro al gran milagro a que me refiero.

Me ayuda Lewis con su libro Los Milagros del que ya hemos hablado en alguna ocasión. Expone de manera magnífica que el milagro central establecido por el cristianismo es la Encarnación con la que Dios se hace hombre. Cualquier otro milagro prepara el camino a la Encarnación o es su consecuencia.  Nos muestra que el cristiano no sólo debe aceptar los milagros, sino regocijarse en ellos como el testimonio del compromiso del Dios personal y único con su creación.  El que haya leído al profesor Lewis conoce su claridad y lucidez, tanto de pensamiento, como de razonamiento. Desafía a racionalistas, agnósticos, deístas y escépticos en su mismo campo, y establece los fundamentos para demostrar la irracionalidad de sus presupuestos.

Si lo pensamos, los tres grandes milagros a los que nos abrimos o nos enfrentamos de inmediato son el hecho de la Creación,  el de la Encarnación, y  el de la Resurrección. Y es fácil entender lo que nos dice Lewis de que todo prepara el camino a la Encarnación o es su consecuencia. ¿Quién es el ser humano para trazar la línea a Dios de lo que Le es posible o imposible hacer? ¿Que ser humano puede tener atado y bien atado el poder Dios, el amor de Dios, la grandeza de Dios, la misericordia de Dios, la paciencia de Dios? Lee el resto de esta entrada

La actitud verdadera

Abrimos la ventana hoy con  José María Cabodevilla,  con ese  libro que ahora nombro tanto,  La jirafa tiene ideas muy elevadas., en el que hay un genial monólogo sobre la vanidad. La actitud verdadera, la verdadera modestia viene de una reflexión sobre la vanidad. La contraposición nos ayuda mucho en este caso.

La vanidad tiene muchas manifestaciones, pero una sola naturaleza, una sola raíz, nuestra propia condición, nuestra desmedida pretensión. Lo ridículo no consiste en que seamos pequeños, sino en que nos creamos grandes. No había leído así, bajo este punto de vista, el texto con el empieza el Eclesiastés: Palabras de Qohélet, hijo de David, rey de Jerusalén. ¡Vanidad de vanidades¡ –dice Qohélet- ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! Lee el resto de esta entrada