Archivos Mensuales: mayo 2012

Por su fe, su confianza y su gratitud, hija excepcional de la Humanidad

Hay fiestas que son entrañables. Y no me digan que no es entrañable que celebremos el que María, ya embarazada vaya a ver a su prima Isabel, también embarazada. Siempre es la humanidad la que aflora, y la humanidad “redimida”, que es mucho más que la “humanidad creada”. Las dos grandes realidades de la historia: creación y redención.

Sabemos lo que pasó: una deliciosa escena para nuestra vida ordinaria. El encuentro de dos mujeres que son familia y están embarazas, una de tres meses y otra de seis.  La joven va a ver a la que es mucho más mayor y es la que lleva más meses de embarazo. Las líneas que laten en este encuentro, en el marco del mutuo reconocimiento, del reconocimiento de lo que Dios había obrado en cada una de ellas, son: el sí de la fe, ese “creo en Dios”, la confianza y la acción de gracias. Urdimbre necesaria y buenísima para nuestra vida, repito: fe, creo en una Persona,  confianza y gratitud. “Bendita, Tu porque has creído”, dice Isabel, la madre de Juan, el Precursor. Por su fe, su confianza, por su gratitud, María,  vino a ser la madre de todos los creyentes, gracias a la cual todas las nacio­nes de la tierra reciben a Aquel que es la bendición misma de Dios. Hablamos de hechos, de relaciones, de encuentros vividos, con  apertura del corazón y de la razón, al misterio de Dios. Lee el resto de esta entrada

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Una dimensión humilde y coral

Todo arranca en  el hecho concreto de gozar y saborear lo que realmente es el Credo, y ver una dimensión humilde y coral.  El Credo, esa profesión de fe tan necesaria y esencial en nuestra vida. CREO EN

Sintamos lo que humanamente  significa creer en. Todos comprendemos fácilmente  que creer en una persona significa ya una riqueza interior. Nadie cree en otra persona si en ella misma no hay capacidad para todo lo que significa creer en alguien.  Por supuesto que no es lo mismo “creer que”, “creer a”, que “creer en”. “Creer que” es sencillamente afirmar que puede pasar tal cosa concreta. Creer a alguien significa creer en lo que esa persona afirma o niega. Pero “creer en” alguien implica algo existencial, vital. Implica una relación profundo en la que se esta. Creer en alguien cambia y orienta toda la vida. Creer y confiar es estar abierto a todo. Todos los seres humanos percibimos el impulso de amar de manera auténtica. El amar y la verdad son la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la razón humana, y esto requiere “creer en alguien”. Lee el resto de esta entrada

Cuando se cruza ese umbral

La puerta de la fe es el nombre de la Carta de Benedicto XVI publicada el 11 de octubre de 2011 para celebrar el Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012 hasta el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey. El Papa ha pensado en una doble conmemoración: se cumplen cincuenta años de la inauguración del concilio Vaticano II y veinte años de la publicación del Catecismo para la Iglesia católica, promulgado por el beato Papa Juan Pablo II.

Cuando se cruza el umbral, cuando se da el paso primero en un proceso personal de decisión interna supone algo definitivo. Se trata de entrar en una nueva vida. La puerta de la fe es el nombre que ha elegido el Papa  y que nos remite a los Hechos de los Apóstoles: “Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe”.  Es muy significativo el nombre de “los hechos” de los Apóstoles. En el cristianismo siempre se habla de “hechos”, de “acontecimiento”, de lo que “sucede”. Y realmente un solo hecho en el que se afirme el Evangelio bastaría para justificar para siempre el Evangelio. En este caso son Pablo y Bernabé los que después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalia y allí se embarcaron para Antioquía a la misión que tenían que cumplir: abrir a los gentiles la puerta de la fe. Sabemos que entre los judíos los gentiles eran las personan que profesaban otra religión. Lee el resto de esta entrada

Una declaración de amor: Una serenata bajo el balcón del Creador

Confieso que nunca había rezado, cantado, el credo como “una declaración de amor”, como lo que expresa la certeza exorbitante y abrumadora  de que el Eterno, el Misterio. Dios nos quiere en cuerpo  alma.

Ya comentábamos un día que cuando proclamamos el credo, no decimos creo a Dios, sino Creo en Dios. Y realmente creer en alguien es la mayor declaración de amor. Nuestra vida descansa en este creer y en la fidelidad que lleva consigo. Creer en Dios es una tensión, un vuelo, un impulso hacia Dios como el que ama se dirige al amado, como el hijo a los padres.  Nada menos que “creer en alguien” ¿No es lo más rico que el ser humano puede sentir? Qué grandeza sentir así el credo: Creo en Dios Padre…una gran declaración de amor y de confianza. Saber, reconocer y vivir  cual es la razón de nuestra alegría. Lee el resto de esta entrada

El misterio de vida interior

No “un” misterio, sino el misterio de vida interior, para el que me hemos nacido, vivimos y resucitaremos: es Cristo quien vive en mí.

Eso es lo que celebramos los cristianos con lo que llamamos Pentecostés, la venida del Espíritu santo: el  misterio de vida interior, la intimidad inefable. El Espíritu vive, habla, obra en Jesús de Nazaret. La intimidad que existe entre Dios y el Hijo, encarnado en la naturaleza humana,  es el Espíritu. El Señor resucitado es Jesús de Nazaret en el que se manifiesta completamente el hijo de Dios y se expresa enteramente la Palabra del Padre. Lee el resto de esta entrada

Quien lo entienda, ha entendido al hombre

Me refiero al silencio. Sólo el hombre es capaz del silencio. Sólo el hombre es capaz de poner  en las vibraciones del sonido  una verdad de la vida, de la ciencia, de su condición de la piedad dice Romano Guardini. Porque sólo el hombre es capaz de sentir, comprender y decir lo que es “el espíritu”. Y quien entienda el espíritu y el silencio ha entendido al hombre.

Es que he vuelto a ver con unos amigos el documental de El gran silencio. El silencio es el enorme misterio de la vida humana que le abre a sí mismo, a los demás y a  la trascendencia. No es verdad que la palabra silencio es “espiritual”, es profundamente humana. Quien lo entienda ha entendido al hombre. La palabra nace del silencio y en el silencio. Para nosotros los cristianos Silencio y Palabra se implican. Silencio y Creación. Silencio y Encarnación. Silencio y Resurrección, Silencio y Espíritu de Dios. Es impresionante la necesidad del silencio en el hombre y como se ve a lo largo de la historia en las diferentes formas de vida que “expresan lo que es el silencio” Lee el resto de esta entrada

Habéis gustado qué bueno es el Señor

Quizá había que haberlo puesto con interrogación ¿Hemos gustado que bueno es el Señor?

La referencia inmediata que podemos tener es  vivir la experiencia de lo que realmente es la bondad, algo de lo que realmente está tan necesitado nuestro momento. Pero es que hay que buscarla donde está su origen: Dios. Donde hay bondad, aunque no se sepa,  es verificación de la bondad de Dios, como el que bebe agua fresca y no sabe del manantial que viene. ¿Cómo es posible la bondad sin que existala Bondad, o sea Dios? Si pudiéramos ver, si nos abriéramos a la que es la bondad de Dios, ese abismo de buena intención,  tendríamos alegría para toda la vida.

Es precioso, real, lleno de las vivencias más humanas y cercanas, este texto de Pedro: como niños recién nacidos, ansiad la leche espiritual no adulterada, para que con ella vayáis progresando en la salvación, ya que habéis gustado qué bueno es el Señor. Lee el resto de esta entrada

Mamá, tú tienes razón

Qué maravilla sentir lo que realmente es decir, lleno de gratitud, y de los mejores sentimientos de arrepentimiento, a una persona: tú tienes razón. Esa razón que es la vida, lo mejor,  la verdad, lo bueno para el otro. Esto supone una buenísima relación, requiere de  la mejor actitud por ambas partes. Tanto en la manera de ofrecer su experiencia el que “tiene razón” como la respuesta del que lo reconoce.  En realidad tendría que ser la manera de estar en la vida. Como le decía una hija a su madre:  “Mamá, gracias, tu tienes razón” “

No tiene nada que ver con esa manera de ser totalmente carente de amor, respeto, humildad que es el “querer siempre tener razón”. Nada que ver con ese ir por la vida, poseído por su razón, por su verdad,  por su seguridad. Regularmente con una actitud que  causa las últimas heridas. Este querer tener razón no sabe del comprender, del amor, del respeto, de la cordialidad, de la actitud sencilla y humilde.  Es un  “tener razón” que,  de la manera que sea, se le impone al otro. Y que lo que realmente significa es que el que lo dice, porque todo lo sabe y manda, ha causado la última herida. Lee el resto de esta entrada

Os llamo amigos

Desde aquí, desde la vocación del cristiano a la amistad he vivido en Sonseca un domingo precioso con motivo de la V Jornada diocesana de Pastoral de la salud. El lema: Tu fe te ha salvado. Levántate y vete. Y, claro, el punto concreto que yo llevaba para el encuentro se deriva del lema: Un corazón agradecido.

Viví muy intensamente el día, llena de gozo y alegría. Después, saboreando lo que había vivido, me di  cuenta que todo había sido así porque experimenté de manera concreta y visible  que la vocación del cristiano es una llamada a la amistad. Nos toca, como dice el Benedicto XVI, por realidades materiales que El toma a su servicio y las convierte en instrumentos del encuentro entre nosotros y El mismo. Lee el resto de esta entrada

El gesto de las manos

Para empezar pienso sólo en los gestos de las manos que son sinceros y comunican lo mejor de las personas. Esos gestos en los que estalla la manera de ser, el sentido de lo que se dice y se hace.

Los niños, en realidad en todas las edades, necesitamos mucho de los gestos al contar cosas que nos son más familiares, más personales, más nuestras. Parece que el mismo gesto nos ayuda a transmitir más y mejor lo que queremos expresar. Las manos hablan, esto es evidente. En las manos hay un gran vocabulario. Los enamorados entrelazan sus manos, hay manos que revolotean al hablar y expresan toda una vida. Las manos se unen para formar una vida mejor, para dar aliento con un apretón de manos, para acariciar al que tenemos al lado y expresar nuestra ternura. Hay actores, políticos a los que se les caracteriza por los gestos de simpatía y buen humor de sus manos. Personas relevantes que saludan con la palma completamente abierta como un gesto que delata sinceridad. Lee el resto de esta entrada