Archivos Mensuales: junio 2012

El amor agradecido: contigo a dónde sea

Esta es la fiesta de hoy, la fiesta de Pedro y Pablo, la del amor agradecido de estos dos hombres. Se sintieron amados, mirados, llamados, y por eso creyeron  en Jesús de Nazaret con absoluta confianza: “contigo a donde sea”. ¿No fue esa la vida de estos dos hombres?

Desde esta realidad de admirarse de la bondad de Dios, de su amor, y de darle gracias, que es la respuesta de un corazón inundado de gratitud,  nos los presenta en sus comentarios el Cardenal  Albert Vanhoye. Es un jesuita que se ha dedicado a estudiar la palabra de Dios, a transmitir su experiencia y saber, a numerosas generaciones, dándoles los medios para vivir el Evangelio y ser sus testigos. Su invitación concreta es acoger el amor de Dios, como Pedro y Pablo que vivieron creyendo en el amor del Hijo de Dios que les amó y se entregó por ellos. Es verdad que toda afirmación de fe y de esperanza, de amor, hay que decirla en singular: he gustado la bondad del Señor, vivo creyendo en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí. Y este es el autentico fundamento de mi vida: la gratitud. Cada vez más comprendo que la riqueza de Teresa de Jesús, y la fecundidad de todo lo que hizo, fue su condición agradecida: conoció que había recibido y se despertó a amar. Lee el resto de esta entrada

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Deporte por equipos

Deporte por equipos. Deportes que no son posibles sin “un equipo”, sin todo lo que significa “un equipo”.

Recuerdo que cuando murió la madre de familia entrañable, el padre echando los brazos por el cuello a sus hijos, y como fundidos todos en un abrazo, dijo: ya veréis  que equipo formamos, y ¡con el árbitro que tenemos ahora  en el cielo¡ Doy fe de que lo han vivido. Y la madre, el mejor árbitro,  ha estado con ellos y sigue estando. Siempre se habló y se habla del “árbitro” con toda naturalidad. Ahora ya han entrado en “el equipo” los que se han integrado en la familia nueras, yernos, nietos. Lee el resto de esta entrada

Nuestra manera de ser expresada en nuestra manera de dar

Hoy es un día muy especial en la memoria de mi corazón: La Virgen del Perpetuo Socorro

Mi madre sentía a la Virgen como la “madre del perpetuo socorro”. Siempre recuerdo en casa el conocido icono de la Virgen del Perpetuo Socorro. La Madre con su Hijo. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su Pasión, mientras agarra fuertemente con sus manos las de su madre que lo sostiene en brazos. Mi madre nos hizo sentir que ya sólo la advocación  inspira confianza. Ahí esta la Madre en los momentos difíciles. Pase lo que pase, María es nuestro perpetuo socorro. Lee el resto de esta entrada

Darle una vuelta a los armarios

Hablaba por teléfono con una amiga y al despedirnos le pregunté una de esas preguntas un poco tópicas ¿Y este fin de semana qué vas a hacer?. “Ya sabes que yo de vez en cuando le doy una vuelta a los armarios. Y ahora me toca”. En ella, darle una vuelta a los armarios, es darle una “buena vuelta” a toda la casa. Eso es una realidad muy propia de un ama de casa, que se tenga por tal, y que siente  satisfacción en lo que hace.

Y eso es lo que estoy haciendo, la verdad es que por necesidad,  en este momento: darle una vuelta a “los armarios”. En mi caso es darle la vuelta a un solo armario, lo que guardo en mi interior, y lo que espero. Todo lo que es la memoria de mi corazón, lo que he vivido,  y en la misma línea, mis intenciones, mis esperas, mi relación con el porvenir. Si “habito” en un tiempo humano, no puedo vivir como una autómata, ni quedarme a merced de lo que sucede, ni siquiera de las personas. Cuando Jesús de Nazaret nos habla como nos habla, en el fondo nos recuerda que mi presencia aquí y ahora, no puede ser auténtica, buena, sana, más que en la confianza, en el abandono a su providencia. Y me he dado cuenta de que lo que contiene mi armario lo puedo ordenar desde algo con lo que me visto corrientemente: vivir es aprender, y el que no aprende malvive. Cada momento es único, y por eso no puedo vivirlo bien más que si asumo mi presente. Lo que siento tan fuerte el: “aquí y ahora” configura mi vida.  Esto supone asumir mi historia y vivir con esperanza. Lee el resto de esta entrada

La confianza en uno mismo no es tan fiable

Es verdad. la confianza en uno mismo no es  tan fiable, no puede serlo.

Me ha hecho mucho bien esta reflexión de Fabrice Hadjadj, en la que contrapone la confianza en si mismo al miedo de si mismo, que en el fondo es  temor y amor  de Dios. Esta reflexión  junto a una oración que me ha mandado una amiga: te mando la oración que te leí anoche, disfrútala como yo lo hago.  Es una antigua alumna con la que me une lo mejor que las personas pueden darse: la amistad. Una amistad de muchos años y tan de verdad que su familia también está en el “lote”.

Primero la confianza en uno mismo que realmente no se sostiene, no es tan fiable, y después la oración llena de confianza y humildad, que toca todo nuestro ser y responde a nuestra realidad. Lee el resto de esta entrada

Desde la experiencia de un chico de 18 años

Continuamente recuerdo, aunque en otros contextos muy diferentes, la experiencia de un chico andaluz de 18 años. Ahora ya tiene alguno más pero le ha servido esa experiencia: Y eso “¿pa qué?”

Empezamos un día nuestra conversación en clase sobre las preguntas que el hombre se hace sobre sí mismo y sobre el mundo con un breve diálogo en el que me describió así un breve encuentro: Saludé a un chaval que iba con un cochazo de esos que miras sin querer. -¡Vaya coche que llevas¡ ¡¡Vaya, vaya¡ – ¿Y qué haces? –Pues ya lo ves tío, haciéndome un porro.- Y eso ¿”pa qué”? – ¿Tu sabes lo guapo que está llevar un cochazo así y fumarte un porro? –   Tío, te estas echando a perder…

Claro que sí: “Eso”¿ pa qué? Era muy de Pascual preguntarse todo. Y también sus comentarios eran muy buenos, precisos y concretos.  El  notaba que me gustaban.  Cuando leíamos, se paraba  tanto en lo que le gustaba,  como en lo que no veía claro, y entonces, sus comentarios o sus preguntas.  Al leer un texto de Daniélou sobre  “El escándalo de la verdad” dijo: no subrayo aquí nada porque me gusta todo, sí me gusta. Sentía que al hablar  de “la verdad” algo se crispaba en el interior de muchas personas, empezando por él. Le gustaba la verdad como búsqueda, pero también quería certezas, necesitaba certezas. Y veía la desvalorización de las palabras, la desconfianza frente a la palabra verdad, fidelidad.  Las más sonoras palabras han servido para encubrir las peores propagandas, por ejemplo la sinceridad. ¡La de cosas que se hacen en nombre de la sinceridad!

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Continuaría jugando a la pelota

Hay momentos que lo experimentamos más intensamente. En nuestra vida estamos inmersos en lo desconocido, y lo desconocido no es nada lejano, sino lo mismo que nos parece demasiado conocido. Hay situaciones en la que decimos que nos ha cambiado la vida, el horizonte, y en un momento de esos vemos las cosas de otra manera. Pisamos continuamente lo que decimos que es inexplicable.

Realmente vivir, no es tener mucho tiempo por delante. Una vida corta puede ser más intensa que una vida larga. No me gusta “cuantificar” los hechos de la vida, pero es gráfico y muy expresivo comprender que noventa años sin amor son menos vida, valen menos que diez años de amor. En realidad ¿qué valen? Jesús de Nazaret vivió unos treintitres años, Teresa de Lisieux 24. En cambio la grandeza de otros ha sido su manera de vivir los ochenta o cien años. Lo sabemos en nuestro interior, y en realidad es lo que pedimos y nos tendríamos que pedir a nosotros: lo que cuenta no es la grandeza de lo que se hace sino la verdad y el amor con que se hace. Hace mucho tiempo que me conmovió profundamente  el instante en que Dimas le dice a Jesús de Nazaret, el crucificado, que como él pendía de una cruz: Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.  Recuerdo el momento exacto en que lo viví. Y es verdad un día puede ser ya la eternidad. Y mil años un ayer que pasó. Lee el resto de esta entrada

Una actitud olvidada, fundamental en la vida humana: el respeto

Cada uno tenemos nuestra manera de amar y de odiar, como dice Paul Ricoeur, y ese amor, ese odio refleja la personalidad íntegra de cada uno. Somos accesibles a todos los valores de todos los hombres a través de todas las culturas. Estamos abiertos a todo lo humano en toda su gama. Y la urdimbre de todo lo humano es el respeto.

Hay una frase que a medida que pasa el tiempo le saco más jugo, es de Romano Guardini: “en el respeto con que Dios me respeta está basada mi dignidad y libertad”. Este es el sentido de la famosa sentencia: ningún aspecto humano me resulta ajeno. Ningún signo del hombre es incomprensible, ningún idioma es realmente intraducible, ninguna obra de arte es inaccesible en principio a mi gusto. Toda la ciudad es contemplada desde cierto ángulo. Lee el resto de esta entrada

Lo más acertado en todo

Contundente expresión: lo más acertado en todo. Encierra tal convicción y lo expone con tal energía Teresa de Jesús que no deja lugar a la duda: Dejarse en las manos de Dios es lo más acertado en todo.

Esto desde luego no supone ninguna clase de evasión, ni de inercia, ni de dejarse llevar por las situaciones. Todo esto es contrario a su manera de ser, y a lo que siente profundamente. Repito: dejarse en las manos de Dios es lo más acertado en todo. En ella todo arranca de su experiencia por eso no es una frasecita, o una receta contra la depresión, ni algo para dormir tranquilo, ni algo que no corresponde a la racionalidad humana. Es la realidad del sentido de la vida, de creer o no creer en Dios Padre que nos ha creado y redimido;  en Jesucristo, del que lo aprendió Teresa de Jesús,  que ha asumido toda nuestra humanidad  y vivió esta afirmación;  en el Espíritu que es luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo, tregua en el duro trabajo. Lee el resto de esta entrada

Dos cosas no pueden ocupar el mismo lugar

Principio de impenetrabilidad. Lo experimentamos clarísimo: dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo.

¿Qué ocupa mi espacio interior? ¿Qué domina realmente mi corazón y mi razón en momentos concretos en los que puedo fijarme?  En este momento de dificultad, en esta tensión, en esta circunstancia, en este sufrimiento, en esta incomprensión, en este afán que tengo de ser aceptada, en estas exigencias. Si no soy consciente de lo que me “ocupa” y “llena mi espacio interior”, cualquier cosa mi invadirá, me llenará. No puedo dejar que mi espacio interior esté ocupado por los sentimientos y pensamientos que no me corresponden, que no producen en mi lo bueno, lo noble; esté ocupado por todo lo que  puede quitarme la libertad y la responsabilidad en mi actitud y en mi respuesta.  Esto es una invasión a mi propia integridad,  a mi destino, a mi felicidad. Si los sentimientos de enfado, egoísmo, envidia, anhelo de dominio, vanidad, deseos de ser admirado, de poder, de control, de tener todo en mis manos, me ocupan ¿qué lugar hay para el amor, la verdad, la belleza? ¿No son todos esos “ocupas” lo que me esclavizan? Lee el resto de esta entrada