¿Tiene un Pepito Grillo en su vida?

No voy a contar el cuento de Pinocho porque todos lo conocemos. Pinocho de Carlo Lorenzini, conocido como Carlo Collodi, es quizá uno de los libros infantiles más famosos del mundo. Apareció por primera vez en 1880 y tres años después se publico en forma de libro. La película de Walt Disney estrenada el 7 de febrero de 1940 es una adaptación libre de la historia de Collodi. Ward Kimball crea el simpático Pepito Grillo supervisado por Disney.

Seguro que forma parte de nuestra infancia.¡ ¡Cuantas veces habremos oído a nuestras madres decirnos: te está creciendo tu nariz por la mentira que has dicho¡. Y ¡ no digamos ahora como los políticos se ven unos a otros la nariz crecida de Pinocho¡. En nuestros cuentos, como en las películas, estaban los buenos y los malos. Pinocho era muy alegre y se hizo amigo de un grillo que se llamaba Pepito. Pepito Grillo era muy bueno, y le llamaba la atención a Pinocho de lo que hacía mal.

Mi Pepito Grillo es una referencia positiva, entrañable.  Pues, yo he tenido y sigo teniendo a “Pepitos Grillos” en mi vida. Es el mejor regalo que se puede recibir. Porque contar con un tipo de relación así es de lo más constructivo. Sus respuestas a nuestras preguntas siempre son honestas. Este amigo ayuda como una segunda conciencia, una voz que te quiere, que te dice la verdad, que te sirve de confrontación  solo con su mirada. Es una relación de lo más saludable. Dicen que un amigo verdadero es alguien que cree en ti aunque tú hayas dejado de creer en ti mismo. Este es el “punto clave” de lo que llamo Pepito Grillo. Cree en ti, quiere lo mejor para ti, saca lo mejor de ti;  y cuando no obras bien te avergüenzas ante su mirada. Pero aunque tu hayas dejado de creer en ti, el cree en ti, en tus posibilidades. Esto redime.  No puedo entender  esta verdadera amistad sin nuestra apertura al Tu, al misterio del amor de Dios que nos ama. Es lo que dije S. Juan el amor de Dios es más grande que tu corazón. Y se va entendiendo cada vez más cuando el Señor dice: os llamo amigos

Por eso no estoy de acuerdo dentro de este contexto en que estamos hablando, con el dicho popular: quien dice las verdades pierde las amistades. Entonces mejor perderlas ¿no? Pues no es buena amistad lo que no esta basada en la verdad, y tampoco estará “bien dicha” esa verdad. Hay una dimensión fundamental: no es un arma arrojadiza; por eso la verdad sin amor está muerta. No quiere decir que hay que “andar con paños calientes” como vulgarmente se dice. Jesucristo hablo clarísimo y bien fuerte a los escribas y fariseos, de hecho, algunos se convirtieron.

Es muy bueno que nuestro Pepito Grillo nos diga las cosas claras porque quiere nuestro bien y confía en nosotros cuando hemos dejado de confiar en nosotros y en nuestra propia capacidad. ¿No será que nuestro mundo carece del verdadero amor y por eso está tan falto de verdad? ¿No será que hay poca profundidad en la relación con las personas, y que esta relación es lánguida, desvitalizada, no verdadera y por eso no es capaz de amor? En esta relación pienso sobre todo en los noviazgos, en los matrimonios, en las relaciones entre los miembros de la familia, en las comunidades, fraternidades, grupos cristianos Si la amistad cala en todos los aspectos de la persona se convierte en fuente de verdad y libertad.

Los “Pepito Grillo” son fuente de verdad y libertad, de crecimiento y fecundidad. Porque nuestra fuerza radica en la intensidad de nuestra autoconciencia, es decir, de los valores que nos definen. Y nuestra autoconciencia tiene que descubrir nuestra pertenencia, nuestro sabernos hijos y hermanos. Esto es la novedad del Evangelio, esto es lo que se nos pide en el trato de unos con otros. ¿Qué hizo Jesús con los que le seguían? Descubrirles todo de lo que eran capaces, abrirles al amor, a la confianza, a lo mejor de sí mismos. Sus negaciones se convertían en afirmaciones de amor, la cobardía en valentía, los cálculos interesados y envidias en entrega generosa. Jesús ponía como vulgarmente decimos “el dedo en la llaga” de la conducta de los que trataba.

El cristianismo o es vida o no es nada. Benditos “Pepitos Grillos” que despiertan nuestra conciencia y nos ponen contra la pared,  ante nosotros mismos, ante el amor de verdad y ante la verdad del amor. Es urgente estar ante la realidad con los ojos abiertos, como los que creen en lo que nos está prometido y para lo que hemos nacido: la bienaventuranza eterna.

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Publicado el septiembre 17, 2012 en Una ventana abierta - Hª Carmen Pérez, stj. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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