Archivos Mensuales: octubre 2012

De forma viva

Cada día lo necesito más: todo en la fe, en la realidad de mi fe,  ha de surgir de forma viva.

Y como dice mi fundador, S. Enrique de Ossó, quien dice “todo” nada excluye. Todo ha de surgir de forma viva en el contacto con nuestras inquietudes y con las inquietudes concretas de las personas con las que vivimos y nos relacionamos. Si la fe no es viva, no es real, no se pone de manifiesto en toda la carnalidad y corporeidad de nuestra vida ¿para que sirve? ¿Se puede creer en una persona sin que lo vivamos en la vida real y concreta, sin lo que vivamos absolutamente en todas las circunstancias sean las que sean?

¿Cuál es realmente la forma viva de nuestra fe? Y desde luego la fe es el eje de la vida humana, nadie hace nada sin fe. Ni el científico, ni el ateo, ni el mismo escéptico. La fe es la sangre de la vida. No se puede vivir sin sangre. El problema es en quién creemos, en qué creemos y cuáles son los límites y las medidas de nuestra  fe. ¿Hay algo que puede escapar a nuestra fe en Dios, en Dios creador y y en Dios redentor? Porque es todo en la creación lo que ha sido redimido. Lee el resto de esta entrada

¿Qué significa realmente conocer cuando se trata de Dios?

Esa es mi experiencia real de hoy ¿Qué significa “conocer” cuando se trata de Dios?

Ha sido por un comentario con personas creyentes, con personas que nos decimos  no se si incluso “profundamente” creyentes, cuando me he dado cuenta de la necesidad que tengo de abrirme a lo que significa realmente “conocer” cuando se trata de Dios,  de la superficialidad de nuestra fe, muchas veces de nuestros diálogos, de la falta de vida, de implicación, y desde luego de la lejanía en nuestro corazón y en nuestra razón de los hechos concretos que se describen tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En este caso fue en el momento en que los hijos del Zebedeo piden a Jesús sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda y luego la indignación consiguiente de los otros diez.

Y lo que es peor es el desconocimiento de nuestra ignorancia. El creer que ya lo sabemos.  Me impresionó el juicio de una persona sobre estos dos discípulos de Jesús de Nazaret, como si ella se sintiera más culta, más “conocedora” de Jesucristo, y me quedé ya en mi interior “enganchada”, no en su ignorancia, sino en la mía. La verdad es que me sirvió, más que para ver la paja en el ojo ajeno, para ver la viga de mi ojo.

¿Qué significa conocer cuando se trata de Dios, cuando se trata de su creación, de su redención, de su revelación? Lee el resto de esta entrada

A través de las circunstancias concretas somos libres

Es eso que me repito tanto: en el aquí y en el ahora se realiza mi vida. A través de las circunstancias somos libres, en las circunstancias concretas se ejercita nuestra libertad.

Había un profesor competente, cercano, implicado en la relación con sus alumnos y con todo lo que a ellos se refería; conocido también como persona justa y comprensiva. Al terminar el curso, mientras organizaba unos papeles encima de su mesa, se le acercó uno de sus alumnos y con una pose resentida y desafiante le dijo: Me alegro de haber terminado el curso, porque no tendré que escuchar más sus tonterías y sus rollos, podré descansar de ver su cara y aguantar sus estúpidos consejos. El alumno estaba tenso, con semblante duro y arrogante, como esperando que el profesor reaccionara ofendido y enfadado. Su actitud era realmente provocadora, quería que el profesor se enfadara también y se manifestara con descontrol. Pero el profesor miró al alumno un instante, y con serenidad y paz le preguntó: Cuándo alguien te da algo que a ti no te parece que lo tienes que recibir ¿lo tomas? El chico quedo desconcertado, tanto por la actitud del profesor, como por la cercanía y calidez de la respuesta, muy molesto le dijo con tono despectivo: Por supuesto que no. Lee el resto de esta entrada

Saboreando una palabra

Me refiero a la palabra perdón. Saborear la palabra perdón, comprenderla desde su raíz y luego ver las consecuencias. Ya se que hay al menos dos posibilidades en el significado de esta palabra, me quedo con el que es más real y responde a nuestra  humanidad en su sentido más noble, rico y libre.

La palabra perdón, perdonar. Ya en su significado es de lo más elocuente. Si se dice con el corazón y la razón, y no como un tópico, o como una receta, persuade, conmueve, porque da a entender con viveza lo que significa. Viene del latín. Del prefijo “per” y del verbo “donare”. “Per” pasar, cruzar, pasar por encima de. Y donare obsequio, dar, liberar. Perdonar: liberarnos de todos los resentimientos y malentendidos que hemos guardo en el pasado, limpiarnos, purificarnos. Vivir en el presente de manea limpia, saludable. La misma palabra indica los beneficios del perdón. Lee el resto de esta entrada

Curioso desinterés

No hace mucho tuvimos una conversación de esas que recordaremos siempre, al menos otra persona y yo. No se si el que la suscitó sentirá en estos momentos lo mismo. Un chico, que debe  estar en la década de los treinta. Es publicista. Y ahora en plena “celebración del año de la fe” la recuerdo.

Empezó haciéndonos  comprender con bastante aire de suficiencia a los dos pobres “legos”, y mayores,  que tenía enfrente,  la diferencia entre un publicista y  uno que se dedica al marketing. El marketing supone estudio, estrategias de mercado,  ventas, posicionamiento en todo ello. En cambio su profesión estaba centrada en el conjunto de medios que emplea para divulgar o extender la noticia de las cosas de los hechos. La divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc. Lee el resto de esta entrada

El piropo

Hay una manera de halagar que humilla tanto al halagado como al que halaga.

Solo con comprender esto, y sentir todo lo que significa, es una gran lección de psicología. Esta falsa manera de halagar, esta negación de lo que realmente tendría que ser algo positivo como es el halago, se convierte en algo de lo más peyorativo y envilece al que así halaga y puede humillar al halagado. Esto es una gran realidad y muchas veces es consecuencia de envidia, de resentimiento, en última instancia de pobreza de corazón.

Primero hemos de ponernos de acuerdo en lo que entendemos por halagar. Halagar es alabar, agradar, agasajar, elogiar, complacer, deleitar, dar a alguien muestras de afecto, de reconocimiento, con palabras o con acciones que son gratas. Como todo en la vida el halago tiene una doble cara. La cara positiva que es la que acabamos de decir. La negativa es el adular, el decir a alguien interesadamente, o con intenciones ocultas y no rectas,  cosas que le agraden; o decir cosas positivas que no se sienten y que casi son como piedras que se lanzan contra el otro. Por eso hay una manera de halagar que humilla tanto al halagado como al que halaga. El castellano es rico, la pena es que lo empleamos mal, y las palabras acaban distorsionadas. Podíamos poner en un extremo positivo el halago, y en el negativo la adulación. Nos hemos pasado a temer el halago porque lo vemos una adulación con todo el sentido peyorativo con que lo queramos cargar. Estamos en lo de siempre, en la persona que da y en la persona que recibe. El reconocer lo noble, lo bueno, lo excelente es propio de un corazón grande. Ese  ir  por la vida viendo lo positivo, y como dirían los latinos de ver lo bueno “nunca es bastante”. Lee el resto de esta entrada

La miel de las peñas

Eres duro como una peña, pareces una roca. La peña, la roca. ¿Lo más duro, lo más material, lo más estático, lo más inmóvil, lo más férreo?  No, no va por ahí la propuesta. Todo lo contrario. La propuesta es la confianza, la certeza, la fortaleza y por eso  la “miel de las peñas”. El corazón puesto en la roca que salva y acoge.

Es gustar, saborear, sentir, precisamente la firmeza, la seguridad, el cobijo de la “roca viva”. Este contraste lo expresa el  Deuteronomio: Dios es roca eterna, la miel de las peñas.

Es para vivirlo: el Señor es mi roca, la roca de mi defensa, de mi salvación. Gustar la “miel de las peñas” En tierra de desierto, en yermo de horrible soledad, saber que nos guarda como a la niña de su ojo. Como el águila revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, nos toma, nos lleva sobre sus plumas. Nos hace subir sobre las alturas de la tierra y chupar la miel de la peña, el aceite del duro pedernal. Lee el resto de esta entrada

La poda

La poda es el escrito de un amigo mío del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Me gusta mucho hablar con él. Nuestras conversaciones son verdaderos “diálogos” en el sentido de Martín Buber.

Martín Buber conocido por su filosofía de diálogo, por sus obras de carácter existencialista. Su pensamiento ha sido un aporte ante la necesidad de un nuevo humanismo en un mundo que se ha vuelta tan inhabitable para el hombre. El resaltó lo valores fundamentales de la vida y humana y reflexionó mucho sobre el origen y del destino de la toda la existencia humana. El amor por el prójimo, la no discriminación, la tolerancia, el respeto son valores indispensables que todos los seres humanos debemos recuperar para alcanzar nuestro destino: la comunión con Dios. Sólo este camino vivido en todos los ámbitos de la vida humana, familia, grupos, instituciones, civilización, cultura permitirá que el hombre se realice y logre su plenitud. Lee el resto de esta entrada

Y ahora su dimension humilde y coral

Sintamos lo que humanamente  significa creer en. Todos comprendemos fácilmente  que creer en una persona significa ya una riqueza interior. Nadie cree en otra persona si en ella misma no hay capacidad para todo lo que significa creer en alguien.  Por supuesto que no es lo mismo “creer que”, “creer a”, que “creer en”. “Creer que” es sencillamente afirmar que puede pasar tal cosa concreta. Creer a alguien significa creer en lo que esa persona afirma o niega. Pero “creer en” alguien implica algo existencial, vital. Implica una relación profunda en la que se está. Creer en alguien cambia y orienta toda la vida. Creer y confiar es estar abierto a todo. Todos los seres humanos percibimos el impulso de amar de manera auténtica.

El credo es la confesión de nuestra debilidad que apela al amor, a la misericordia, a una Justicia que no es la nuestra. Expresa la esencia de una certeza en que Dios es Padre y nos quiere en cuerpo y alma, pone de manifiesto una apertura al misterio que no es nada vago, difuso, lejano. Se concreta en cada una de las afirmaciones de fe que se hacen. Todos los anhelos y aclamaciones de los salmos estallan de una manera nueva en el “Credo”, porque se ha hecho tangible la bondad, la salvación de Dios. El Señor es bondadoso para todos los seres, misericordioso para todo lo que ha creado. Realmente si sintiéramos lo que decimos tendríamos alegría para toda la vida.  En el entusiasmo, confianza y exultación del que así cree se despliega, como el siente, Fabrice Hadjadj, una dimensión humilde y coral. Lee el resto de esta entrada

La más bella declaración de amor que puede existir

¿Puede haber algo mejor que vivir realmente en el Dios de cada día? Hoy para vivirlo nos vamos a centrar  en la más bella declaración de amor que puede existir.

Una declaración auténtica,  de amor auténtico,  implica toda la urdimbre de la fe, de la confianza y de la esperanza.  Pensemos en una vital declaración de amor, en esa manifestación y expresión de todo el ser de la persona. ¿Quién es el “tú” al que se dirige y quien es “el que así se dirige” a la persona amada?

Me ha hecho mucha impresión esa vivencia que comunica Pablo de Tarso a los gálatas. Dios nos concede su Espíritu y obra prodigios entre nosotros no porque observemos la ley sino porque respondemos a la fe.  “Respondemos a la fe”  Esta es toda nuestra vida nuestra respuesta a la fe en Jesucristo. Lee el resto de esta entrada