Archivos Mensuales: junio 2013

Dos faros potentes de luz

Es necesario acercarse a la experiencia de dos grandes hombres que son grandes porque creyeron. Fue la fe en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios vivo, el que les hizo ser lo que fueron, lo que han sido a lo largo de la historia y lo que son hoy, lo que nos significan hoy. Se alejaron de las habladurías, de los análisis, de teorías, de temores, de dudas y miedos. Ellos son grandes, y sus nombres están por el mundo entero porque sencillamente creyeron en Jesús.

Me refiero a S. Pedro y S. Pablo. Lee el resto de esta entrada

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Confiar en el amor de la madre

Hay un acontecimiento que funda toda nuestra existencia humana y es la relación madre-hijo ya desde el momento de la concepción. Desde ese momento se desarrolla un mudo diálogo entre madre e hijo base de lo que será toda su vida. ¿Hay una relación más entrañable y profunda que la de una madre y su hijo? ¿Qué hijo no confía en el amor de la madre?

Basta abrir nuestro corazón a lo que todos llevamos dentro. En los ojos de la madre, en la sonrisa de la madre se despierta el hombre a su autoconciencia. A través de ella, de sus caricias, de su mirada, de su sonrisa comprende el hijo que hay un mundo en el que es acogido, en el que es bienvenido. Mucho antes del aprendizaje del lenguaje se desarrolla un diálogo entre madre e hijo que está en lo más profundo de la urdimbre humana. La vida humana se configura en el seno y en el cobijo de la madre. La madre es la base y certeza de todas las seguridades. Si esto se prostituye ¿qué queda en la vida humana? ¿No es este amor la raíz de todo lo demás? Si esta raíz no existe ¿qué es la vida humana?  Si no prostituimos la naturaleza ella es expresión maravillosa de la realidad: y esta realidad es el hecho del hijo que se desarrolla en el seno de la madre, de la que se nutre, en la que descansa y en la que madura hasta su nacimiento. ¿Cómo no se va a confiar siempre en el amor de la madre? Lee el resto de esta entrada

Dios carece de plural

Pues sí, esto en realidad es algo evidente: Dios carece de plural, Dios no puede tener plural, es una contradicción, se hablaría de otra realidad: “dioses” no tiene nada que ver con Dios.

Pero quizá no lo pensamos, y sobre todo no seguimos con las consecuencias.  La diferencia entre creer en un sólo y único Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, y creer en muchos  dioses, o en otras cosas por el estilo, no es una diferencia aritmética, es sencillamente un error profundo, un serio disparate.  Dioses no es el plural de Dios, porque Dios no tiene plural, los “dioses” son otra cosa. Dios es único. ¡Lo que afirmamos  en esa frase sencilla: creo en un solo Dios único y verdadero”. Es toda la realidad a la que se abre nuestro corazón y nuestra razón, en la que se sumerge nuestra vida.  Lee el resto de esta entrada

¿Cuál sería el ateo perfecto?

“El ateo perfecto está de pie en el penúltimo escalón anterior a la fe perfecta (lo suba o no lo suba), mientras que el indiferente no tiene ninguna fe, aparte de un miedo maligno” (Dostoyevski)

Dice un amigo que a él los ateos, los “ateos de verdad”, según su expresión, le llevan a abrirse más y más al misterio de Dios, a salir de sus medidas y criterios. No le provocan rechazo sino preguntas,  un examen personal de sí mismo para ser consciente del Dios en el que cree. Y se preguntaba en voz fuerte de manera que todos fuimos entrando en sus preguntas: “¿Cuál sería el ateo perfecto?” “ Sí, dice, el ateo de verdad, no el ateo por política o por otros intereses, o por tener aires de “progre”. Lee el resto de esta entrada

El Precursor

Este es el título del capítulo que Romano Guardini dedica a la figura de Juan Bautista. El Precursor, como de Cicerón se decía “el Orador”, o Tomás de Aquino decía de Aristóteles: “el Filósofo”, y así Vds. piensen en lo significativo que es decir “el poeta”, “el músico”, “el investigador” etc.

Una figura la de Juan el Bautista, que, por poca cultura que se tenga, se sabe que es “el Precursor”. Los hombres nos preguntamos por nuestra proveniencia originaria, y también por lo impenetrable del futuro hacia el que nos encaminamos. Pues es muy significativo  que de Juan Bautista se celebre “la natividad”, el día de su nacimiento, que no se celebra de ningún otro santo, se cuente con detalle quienes eran sus padres. Zacarías, el padre, un sacerdote del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel. Lee el resto de esta entrada

La obra buena y las obras bien hechas

De forma concreta y diaria vivimos nuestra condición de hijos de Dios. Por eso nos dice Jesús de Nazaret: “Por sus frutos los conoceréis ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos.

Por eso vamos a fijarnos nosotros en un punto tan concreto para nuestra auténtica autoestima y nuestro diario vivir como son nuestras propias acciones. No sé si han tenido la oportunidad de disfrutar con el libro de Lewis: “El diablo propone un brindis”, les aseguro que disfrutarían. Pues en ese libro hay un capítulo que se llama “La obra bien hecha y las buenas obras”. Lee el resto de esta entrada

La verdadera autoestima

Para la inmensa mayoría de gente la autoestima es sencillamente la confianza que una persona tiene en sí misma.

Si se pierde esa confianza  se cometen errores y también lleva consigo sufrimiento y dolor. Cuando la persona se siente con autoestima baja disminuye el valor para afrontar o confrontar la experiencia de la vida. Se sienten miedos, temores, sin causa aparentemente justificada. La calidad de nuestra vida personal está notablemente influenciada por la forma en que nos percibimos y valoramos.

Cada uno de nosotros, aunque sea de forma inconsciente, tenemos una imagen mental de nosotros mismos. Para que nos resulte agradable vivir esta propia imagen tiene que ser verdadera, auténtica, satisfactoria, positiva, abierta a una serie de posibilidades. Entonces nos sentimos confiados, libres para ser nosotros mismos. Funcionamos mejor, tenemos más fuerza para superar las dificultades, vemos nuestros errores y fallos, nuestras limitaciones, pero no por eso nos hundimos. Tampoco estamos a merced de los otros, ni nos dejamos invadir. Lee el resto de esta entrada

Respetar, comprender, amar a las personas y…

La aplicación práctica de “enseñar a ver la belleza y la bondad de la creación y del hombre que conserva siempre la huella del Creador” es respetar, comprender, amar a las personas, sentir la belleza de todo lo creado y utilizar las cosas.

            Y quizás muchos pasamos de largo ante una afirmación tan evidente. ¿Pero la vivimos? Pues en esta sencilla propuesta se ha puesto el punto de mira una persona que necesita un cambio en su vida, y en la de su familia, su mujer y sus hijos. Y dice que necesita “algo”  que él note que le produce interiormente una estima propia, una paz y serenidad en sus juicios. Para este cambio se ha preguntado  ¿por dónde empiezo de manera concreta?: Amar a las personas y usar las cosas, y no amar las cosas y usar a la gente. Lee el resto de esta entrada

Ver la belleza y la bondad de la creación y del hombre

No se puede vivir sin respeto y sin amigos, ha dicho el Papa Francisco en una amena charla a los estudiantes de colegios jesuitas. ¡Cómo nos está transmitiendo el Papa Francisco la vivencia de lo que realmente es el respeto y la amistad, y la necesidad que tenemos de ambos para vivir¡ Su humanidad está conmoviendo al mundo entero.

Es una frase que dirigió a los docentes de estos centros la que centra hoy mi atención por todo lo que significa e implica realmente en la vida: “enseñar a ver la belleza y la bondad de la creación y del hombre que conserva siempre la huella del Creador”. Con esta invitación alentó a los docentes y les pidió dar esperanza y optimismo a sus alumnos. Si viviéramos con esta actitud ¡qué otra sería nuestra vida¡. Por eso hoy nos centramos en el respeto como raíz de todo en la persona. La grandeza o pobreza de la persona se puede medir por su calidad en el respeto. El respeto siempre implica grandeza interior, capacidad para ver la belleza y la bondad. Lee el resto de esta entrada

El insigne poder de conferirle el peso del destino a la vida

Sí, esa es la cuestión, la gran cuestión: ¿quién o qué tiene ese insigne poder de conferirle el peso del destino a la vida?

Pensemos en nuestro interior lo que implica esta pregunta que es toda nuestra vida y nuestra muerte: ¿Quién o qué tiene ese insigne poder de conferirle el peso del destino a la vida?

Me gustan los autos sacramentales. Tienen su origen en las representaciones populares, con las que desde antiguo, la Iglesia celebraba sus solemnidades, por ejemplo la del Corpus Christi, la Asunción de María. Los Autos Sacramentales fueron elevados a categoría literaria por Lope de Vega y Calderón de la Barca en la Edad de Oro de la Literatura Española. Se representaban en las Iglesias, en las plazas, frente a los palacios. “El gran teatro del mundo” es quizá uno de los Autos Sacramentales más conocido y  me sirve para la cuestión planteada: ¿quién o qué tiene el insigne poder de conferirle peso del destino a la vida? Lee el resto de esta entrada