Archivos Mensuales: julio 2013

La fe no se tiene, se vive

« Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él ». La fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jesús como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino último” (Papa Francisco, “La luz de la fe”).

Es la experiencia de un hombre convertido al catolicismo en 1998 la que nos hace sentir que la fe no se tiene, se vive. A veces se presenta a sí mismo como un “judío de nombre árabe y de confesión católica” “el judío convertido”, “de Nietzsche a Jesús “ “Como de nihilista me he hecho cristiano” etc. Incluso dice que casi ha llegado a darle pena no haber sido por añadidura drogadicto e invertido, asesino a sueldo quizás o, al menos, actor de películas X con una pata de palo. Se llama Habrice Hadjadj de padres de ascendencia judía e ideología maoísta. Vivió su infancia entre Túnez y Francia. Ahora reside en la Provenza francesa, donde ejerce como profesor de Filosofía y Literatura. Lo he conocido personalmente y he leído varios de sus libros. Nuestra pincelada de hoy es sobre su propia experiencia de la fe, como no puede ser otra cosa. Lee el resto de esta entrada

La Virgen del Carmen

A todos nos gusta saber qué significa nuestro nombre, de dónde viene, como se ha empleado.

Carmen para los árabes era viñedo, jardín, huerto, de ahí viene que en Granada el “carmen” es un tipo de casa ajardinada. Para los romanos significa canto, verso, composición poética. Este es el significado que tenía en el siglo I, por ejemplo el “carmen saeculare” del gran poeta latino Horacio, para algunos el más alto representante de la lírica en la literatura romana.

Pero el nombre de Carmen, tan típicamente español, parece originado por un cruce de influjos hebreos y árabes. El Monte Carmelo es una cordillera de Palestina sobre el Mar Mediterráneo. En la antigüedad, este monte estaba cubierto por viñedos y fue siempre famoso por su fertilidad. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías. Elías es una de las personalidades cumbres de la historia religiosa de Israel. Para las tribus del Norte es él, mucho más que David, el heraldo de la Alianza. Lee el resto de esta entrada

Seguimos en el vivir desde lo más profundamente humano

Continuamos con los sentimientos y emociones positivas que estudia George E. Vaillant; ahora la alegría, el  perdón, la compasión.

En el libro “La ventaja evolutiva del amor” al comenzar el capítulo dedicado a la alegría, dice que esta emoción es la menos estudiada. Y en cambio recuerda que para Pierre Teilhard de Chardin la alegría es el signo infalible de la presencia de Dios.

La alegría es ecuménica, se extiende a todo el orbe. Mira hacia arriba. Cualquiera entiende que la alegría significa reconexión con un poder mayor que nosotros mismos. Por eso los verdaderos creyentes dicen desde el fondo de su corazón: el Señor es mi alegría. Sólo el hombre creyente es capaz de la alegría profunda, sólo el creyente ve verdaderamente el mundo. Lo ve como es. Precisamente eso es lo que quiere Romano Guardini ayudar a los demás a ver con ojos nuevos. No demostrar, sino ayudar de manera nueva. Toda la creación es obra de un Dios que prepara un hogar para sus hijos, creados a imagen y semejanza suya.  En medio de todo esto, siento como Lewis: “Creo en el cristianismo como creo que ha salido el sol; no sólo porque lo veo, sino porque gracias a él veo todo lo demás”. Lee el resto de esta entrada

Vivir desde lo más profundamente humano

Vivir desde lo más profundamente humano significa vivir desde la fe, la esperanza y el amor.

E. Vaillant, el autor del libro “La ventaja evolutiva del amor” empieza el capítulo que dedica a la fe diciendo que él va a hablar de la fe en el sentido de la confianza.

Comienza con dos citas muy gráficas: “Desde los tiempos paleolíticos, la abrumadora mayoría de los seres humanos de este planeta han sido hombres y mujeres de fe”. Y en la otra cita nos presenta a María, la protagonista de la película “Sonrisas y lágrimas”, en el momento que ha dejado la abadía y va subiendo por el sendero que conduce a la mansión del capitán Von Trapp: “A todo aquello en lo que confía entrego mi corazón. Todo aquello en lo que confío llega a ser mío”. Lee el resto de esta entrada

Una historia verdadera contada por un psicólogo clínico

Es una historia verdadera contada por el Doctor Kornfield al director de un programa de rehabilitación para delincuentes juveniles, en particular miembros de bandas que habían cometido homicidios. Y la comento desde esos grandes anhelos que deberían ser nuestro alimento diario: donde hay odio, yo ponga amor; donde hay ofensa, yo ponga perdón; donde hay duda, yo ponga fe: donde hay desesperación, yo ponga esperanza; donde hay tristeza, yo ponga alegría.

Un muchacho de 14 años había matado a un adolescente inocente para demostrar su valía ante su banda. La madre de la víctima estuvo en silencio hasta el final del juicio en el que el joven fue acusado de asesinato. Cuando se anunció el veredicto se puso de pie, le miró fijamente a la cara y le dijo: “te voy a matar”. Después el joven fue llevado a una institución juvenil donde tenía que cumplir condena varios años. Cuando había pasado medio año la madre del muchacho asesinado fue a visitar al asesino. Ella era la única visitante porque antes el chico había estado viviendo en la calle. Hablaron y ella le dio dinero para tabaco. Poco a poco le visitaba regularmente y le llevaba comida y pequeños regalos. Lee el resto de esta entrada

Los sentimientos y las emociones positivas

Lo importante es lo positivo, el don, el amor. Sólo crecemos y caminamos hasta nuestro destino “Definitivo” desde el amor que Dios nos tiene, desde nuestra condición de hijos en camino a la casa del Padre.

Siempre estamos en camino, siempre es tiempo para los cristianos de “renacimiento”. Realmente ¿cuándo no es un tiempo muy importante? Siempre estamos en camino hacia lo que es la plenitud de nuestra fe: nuestro encuentro con Cristo resucitado. Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe,  vano es nuestro testimonio y vana es la predicación. Por eso he pensado en la necesidad que tengo de vivir así, de vivir desde lo positivo, desde lo que me salva  ante el insondable  misterio de la mirada del Dios viviente. “El hombre mira las apariencias, pero Dios mira el corazón” se nos dice a través del profeta Isaías. O San Pablo en la carta los Efesios: “Su mirada lo abarca todo, lo penetra todo, y lo trasciende todo”. Lee el resto de esta entrada

Reconocernos y reconocer el camino

Es una de esas historias con las que nos encontramos y se quedan en la memoria del corazón.

La de hoy es la historia de un pensador ruso que pasaba por una etapa de cierta crisis interior y decidió ir a descansar unos días a un monasterio. Allí le asignaron una habitación que tenía en la puerta un pequeño letrero en el que estaba  escrito su nombre. Por la noche no lograba conciliar el sueño y decidió dar un paseo por el imponente claustro. Después de su paseo se encontró con que no había suficiente luz en el pasillo para leer el nombre que figuraba en la puerta de cada dormitorio. Fue recorriendo el pasillo y todas le parecían iguales. Para no despertar a nadie, paso la noche dando vueltas por el enorme claustro. Lee el resto de esta entrada

Algo sin lo que realmente no se puede vivir

¿Qué es eso sin lo que realmente no se puede vivir?

Dejémonos de rodeos y complejos, pues la fe. Y es cierto. La fe es como los ojos, la savia en las plantas, el sol en nuestro planeta. No se trata aquí de credulidad, ni de sectarismo, ni de pereza, tres tendencias que a menudo enturbian la vida humana. Un espíritu limpio, infantil, es una gracia maravillosa, y tenemos que repetir constantemente las palabras de Jesucristo: el reino de los cielos es para los niños y los que se hacen como ellos. La actitud del niño que todo lo ve natural, su confianza, su capacidad de sorpresa y admiración. El “candor espiritual” del que nos habla el Evangelio es algo muy diferente a la debilidad intelectual. Está mucho más próximo a la actitud ingenua y humilde  del sabio que interroga, investiga, se abre a todas las  grandezas de la creación. Lee el resto de esta entrada

Manuel y el sentido de la vida

Presentación: Manuel  un chico que ya está haciendo filología en la Universidad de Sevilla. Estuvo en el Hospital Nacional  de Parapléjicos por su enfermedad. Alto, moreno, delgado, ojos grandes, el primer día que lo conocí pensé: un director de cine podría escogerlo para hacer de Jesucristo. Entonces  preparábamos su prueba de acceso a la universidad de Sevilla. El siempre estaba  dispuesto a pensar y a expresar lo que sentía. Creo que seguirá igual.

Hablábamos  de temas candentes y quería  decirlo a toda su tierra de Andalucía y a toda España. Son  muchas las conversaciones que hemos tenido desde su experiencia, y lo que ve en otras personas, sean pacientes o no, sobre temas tan importantes como el verdadero sentido de la vida, cómo se vive y manifiesta el respeto, la dignidad de la persona, lo que es esencial en la vida. Lee el resto de esta entrada

Dios mío, dame sentido del humor

El hombre piensa, pero la risa de Dios es inaccesible a los pensamientos humanos. Constantemente el proverbio judío: “el hombre piensa, Dios ríe”, que ha inspirado a tantos autores cristianos.

Claro que todos hemos pensado alguna vez en nuestra vida que igual que decimos Dios es Creador, Dios es Bueno, Dios es Juez Justo, pues  Dios es Alegre, es la Alegría, Y ¿cómo no va a ser Dios  la fuente del auténtico sentido del humor?  ¿Se puede pensar realmente en lo que significa que Dios ama con amor de Padre y Madre y no sentir alegría?  ¿Cómo se puede pensar en la bienaventuranza sin sentir que Dios es el  Señor de la Alegría, del Humor? ¿Y puede haber alegría sin el verdadero sentido del humor? Ese sentido del humor que nos transmite el libro “La jirafa tiene ideas muy elevadas”, en el que se  ve clarísimo que el humor es un llamamiento a la sensatez,  es pródigo en consuelos, ayuda a poner las cosas en su sitio, a ver con distancia las cosas. Incluso el humor como la ascética del sabio. Ese humor, que da una perspectiva sana y limpia de las situaciones. Lee el resto de esta entrada