Archivos Mensuales: agosto 2013

Mensajeros de la alegría

Eso somos los cristianos, literalmente somos mensajeros de la alegría de la fe. ¿Hay una alegría mayor que saber que Dios nos ama, que nos ama como hijos? ¿Puede existir una alegría más grande que vivir la fe en Jesucristo como lo que realmente produce el reconocimiento de la realidad?

Mensajero es el que lleva una noticia a alguien.  Y realmente eso somos los cristianos: mensajeros de la alegría, mensajeros de la Buena Nueva. Este es el fundamento, la raíz y a eso responden las distintas vocaciones y misiones de la Iglesia. Como dice Chesterton esto es lo que desconcierta al mundo el que todos los que forman parte de lo que se llama Iglesia Católica se comportan como si fueran mensajeros. Lee el resto de esta entrada

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¿Se puede ser cristiano sin vivir lo que es la verdadera humanidad?

No se puede ser cristiano sin vivir lo que es la verdadera humanidad. Lo que pasa es que hay gente que no entiende lo gestos gratuitos.

Decía el Papa Francisco en una de sus homilías en Buenos Aires que “el Evangelio nos presenta un acontecimiento muy pequeño, algo que pasó en dos segundos, y fue tan rápido y se realizó tan secretamente, que nadie se enteró. El único que se dio cuenta fue Jesús. Él lo valoró y así se lo hico notar a su discípulos. Y de allí se convirtió en un gesto grande, en una enseñanza para todos. En medio de toda la gente que daba limosna, Jesús se fijó en una humilde mujer que había perdido a su esposo y que cuidaba sola de su familia. Esta señora puso las dos moneditas que tenía para comer ese día en la alcancía del Templo. Dos moneditas que no hicieron ruido como hacen las monedas grandes de plata, pero su tintineo resonó como una plegaria en el corazón de Jesús de Nazaret”.

No hay nada verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. Lee el resto de esta entrada

Nunca hablar de memoria. Nunca teorizar

Siempre desde le experiencia, nunca hablar de memoria, nunca teorizar. ¿No es eso el Evangelio? ¿No es eso el cristianismo?

¿Cómo presentar el cristianismo? Cómo Vd. lo viva. ¿Cómo presentar a Cristo? Cómo Vd. lo ame. ¿Cómo hablar de la fe? Según lo que sea para Vd. Estas son las preguntas que se hacía y nos hace Henry de Lubac y a las que parece haber dedicado gran parte de sus escritos.

Un amigo le hizo a otro amigo mucho más mayor que él, y que por edad se podría decir que estaba jubilado, aunque no por la vida que llevaba, que les contara lo que estaba viviendo y cómo lo estaba viviendo, lo qué estaba haciendo: Quien te conoce sabe de la importancia y el cambio que para ti ha supuesto el dedicarte estos últimos años -que bien podrías haber invertido en un tranquilo y merecido reposo después de la ajetreada e intensa  vida que has tenido- a atender, como lo haces, a todos los necesitados del centro al que acudes diariamente. Por eso, me gustaría que nos contaras a todos nosotros (era una sala de conferencias)  qué ha supuesto y supone para ti, a estas alturas de tu vida, el trabajo que estás haciendo. Lee el resto de esta entrada

“M” mayúscula

De niños todos hemos aprendido la diferencia entre las letras mayúsculas y las minúsculas. Nos enseñaban unas normas básicas para su empleo: después de punto, nombres propios, cargos importantes, siglas de organizaciones… La real Academia Española aclara las dudas y aconseja su uso “moderado” porque en el mundo en que nos movemos le estamos quitando su sentido.

Mi punto de vista es la “M” mayúscula en función de la importancia que psicológicamente pretendemos darle. Hablo de la “M” mayúscula de la Madre, y de la Madre María, las dos con mayúscula.  He leído en un libro de Gilbert Cesbrón, “Soltad a Barrabás”, que hay dos clases de amor y el único que merece la A mayúscula es el que da más que lo que recibe. Ese es el Amor de Dios y como hijos de nuestro Padre podemos “heredarle” y aprender a amar de esa forma. Lee el resto de esta entrada

La Asunción de la Virgen

Asunción, diferente de Ascensión. Asunción, en el catolicismo, es el hecho de ser elevada al cielo la Virgen María en cuerpo y alma. Ascensión  es la acción y efecto de ascender, la subida de Cristo al cielo por su propio poder.

¡Vaya fiesta grande y llena de sentido para todos los hombres¡ La Asunción de María a los cielos, acontecimiento lleno de esperanza que nos hace pensar en el destino para el que hemos nacido y vivimos, y en la alegría de tener una Madre que ya ha alcanzado la meta a la que todos caminamos.

El Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción el día 1 de noviembre de 1950 en su constitución “Munificentíssimus Deus”. El título lo dice todo y además en superlativo: “munificientisimus Deus”, no hay medidas humanas para comprender la infinita generosidad de Dios, su esplendidez, su liberalidad, su prodigalidad. Ciertamente en esta fiesta se ve la extraordinaria  munificencia del Dios en el que creemos. Lee el resto de esta entrada

¿Quién da realmente importancia al destino humano?

Dios es quien da realmente importancia al destino humano, a mi destino personal. Y ¿no es la prueba más dura para mi fe la muerte, la enfermedad, la discapacidad, tantas formas de sufrimiento, y tantas situaciones extremas?

Pues mi fe en última instancia es creer que se dan acciones divinas que constituyen la historia de la humanidad y mi historia personal. A pesar de todo lo que pueda ocurrir y acontecer, la fe nos pone de manifiesto que Dios es el que da grandísima importancia al destino humano, a mi destino personal.    Esas son todas las parábolas de Jesús de Nazaret: sea la del hijo pródigo, la del buen samaritano, la de la oveja perdida, o en las que nos quiere mostrar lo que es la vida, su sentido, lo que realmente nos tiene que interesar como son las del reino de los cielos, etc.  Podíamos decir que  hace falta esperar a que llegue la vida eterna para comprender verdaderamente todo lo que hemos creído y todo lo que supone la fe en el amor de Dios, hasta el extremo, revelado por Jesucristo. Y el cristiano, si es realmente cristiano, es ni más ni menos que un testigo de ese amor y lo comunica. Lee el resto de esta entrada

Nos ama a cada uno de nosotros sin pedirnos cuenta de nada

Esto es así literalmente y lo necesitamos  para vivir con pleno sentido nuestra vida: Dios nos ama a cada uno de nosotros. Este es el Dios de la fe, el Dios que vino a revelarnos Jesús de Nazaret. Nos acepta a todos y cada uno de nosotros sin pedirnos cuenta de nada.

Me ha conmovido de una manera muy especial una de las  experiencias de S. Pablo en su relación personal  con Dios, me refiero a lo que les dice a los corintios en su segunda carta: siente y sabe desde lo más profundo de su corazón que de lo que hay que gloriarse es del amor de Cristo, nos apremia el amor de Cristo.  Cristo murió por todos, y el que es de Cristo es una criatura nueva. Todo lo que anhelamos, todo lo que esperamos, todo lo que necesitamos nos viene de Dios, que por medio de Cristo, nos reconcilió consigo. Dios mismo está en Cristo reconciliándonos consigo sin pedirnos cuentas de nuestros pecados. Y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Lee el resto de esta entrada

Mostrar la alegría de ser hijos

¡Qué invitación tan necesaria: mostrar la alegría de ser hijos de Dios¡ El Papa Francisco nos pide que nos dejemos transformar por Cristo para llevar la esperanza a un mundo que a menudo ya no es capaz de levantar la mirada hacia arriba, que no es capaz de levantar la mirada hacia Dios.

Hace miles de millones de años no había tiempo; no había “un antes”. Es una sencilla expresión para sentir lo que puede significar “la creación”, la creación de la nada, la creación “ex nihilo” ¡Qué bien expone Julián Marías en su “Antropología metafísica” los conceptos de creación y amor. No existía ni en latín ni en griego una palabra que diese a entender este significado, se usaban vocablos con un sentido próximo, pero no lo que es la “creación”, algo que exclusivamente corresponde a Dios.  Sólo Dios “crea”, esa “acción”  sólo aparece en la Biblia (bereshit bará). Lee el resto de esta entrada

Yo hago cada día que lo transitorio sea eterno

Yo hago cada día que lo transitorio sea eterno, porque mi vida, me dice mi fe en Cristo, es moneda de vida eterna. Y esta es mi responsabilidad definitiva. ¿Qué significa responsabilidad? La exigencia de llevar a cabo la realización de mis posibilidades, “depositar” valor en lo que hago. Lo que sembremos eso recogeremos.
El hecho es que la responsabilidad es valor fundamental, que está en la conciencia de la persona. Nos permite reflexionar, orientar, tomar decisiones, aceptar y valorar las consecuencias de nuestros actos. La persona responsable actúa conscientemente. Y ¿ante quién somos responsables? Pues en última instancia ante nosotros mismos y ante Dios. Si fuéramos conscientes del gran don que es ser hijo de Dios procuraríamos un comportamiento que agradara a nuestro Padre. Lee el resto de esta entrada

Ojos capaces de ver

“No hay dificultades, tribulaciones, incomprensiones que nos hagan temer si permanecemos unidos a Dios como los sarmientos están unidos a la vid, si no perdemos la amistad con Él, si le hacemos cada vez más espacio en nuestra vida» dice el Papa Francisco.

Empiezo con un hecho real lleno de vida pidiéndole a Dios que me de ojos capaces de ver. Lee el resto de esta entrada