Archivos Mensuales: noviembre 2013

Por el recibir y el dar un nuevo ritmo interviene en la vida

Es un hecho que por el recibir y el dar un nuevo ritmo interviene en la vida. La raíz de este ritmo ciertamente está en Dios: Él me ha hado a mí mismo, sólo de su mano puedo aceptar mi vida. “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo”.

¡Cómo conforta y llena de sentido toda nuestra vida, nuestras dificultades, sufrimientos, angustias, la gran realidad de que el amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios sino en que Él nos amó primero, Él nos amó y envió a su Hijo para nuestra salvación. “Todo el que ama ha nacido de Dios”. Lee el resto de esta entrada

Hay mayor felicidad en dar que en recibir

Es un hecho evidente que se comprueba en la experiencia: hay mayor felicidad en dar que en recibir.

Y esto es así porque no hay proporción entre lo que se da y lo que se recibe. Vamos, como el que tiene un pescadito y un trocito de pan, lo da y se alimentan muchísimas personas. No había pensado, desde este punto de vista, en cómo debió quedarse  el muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces cuando vió las posibilidades de sus cinco panes y dos peces. Se nota, se sabe, lo palpas,  que están recibiendo muchísimo más de lo que tu puedes dar, y encima tú también te inundas. ¿Vds. nunca se han sorprendido de lo que  otras personas dicen haber recibido por su medio? ¿Vds. no se han quedado mudos de estupor de lo que expresan las otras personas? Lee el resto de esta entrada

Nuestras preguntas y nuestros juicios

Llenos de preguntas nos hemos de acercar al Evangelio. Así debería ser nuestra vida cotidiana.

Sócrates ya decía que la vida sin examen, sin juicio, no vale la pena vivirla. Pienso que las preguntas que todos nos hacemos, en momentos de verdad con nosotros mismos, son muy, muy parecidas, y arrancan de nuestra condición humana. En los juicios ya va toda nuestra persona, nuestros principios, las leyes internas con las que prestamos nuestros asentimientos o negaciones.

Hay un libro que se llama “La cuestión de Dios”, de Armand Nicholi en el que pone frente a frente dos cosmovisiones distintas para planteárselas: ¿Qué deberíamos creer? ¿Hay una Inteligencia por encima del Universo? ¿Hay una ley moral universal? ¿Cómo deberíamos vivir? ¿Cuál es nuestra mayor fuente de satisfacción en la vida? ¿Es la búsqueda del placer nuestro único objetivo? ¿Qué es amor? ¿Todo amor no es más que sexo sublimado? ¿Cómo podemos resolver el problema del sufrimiento? ¿Es la muerte nuestro único destino? Lee el resto de esta entrada

¿Nos hacemos preguntas a la luz del Evangelio?

Claro hay muchos, muchos tipos de preguntas. Pero ¿no hay algunas preguntas que a solas con nosotros mismos nos la hacemos todos?

Hace mucho tiempo, pero siempre se me ha quedado dentro, una persona en la que yo siempre he confiado, me dijo algo que de momento me desconcertó, después me ha hecho mucho bien: “hay un tipo de preguntas a las  que Dios no responde. Y hay otras que parece no contestar. Pero realmente sus afirmaciones  son para nosotros  las grandes  preguntas  a las que hemos de dar una respuesta”. Lee el resto de esta entrada

Necesidad de ver desapasionadamente la Iglesia

La mitología es una búsqueda. Los elementos mitológicos no eran realidades. Un cuadro puede parecer un paisaje pero no es un paisaje.  Esto nos puede ayudar a comprender lo que es la realidad, el hecho, el acontecimiento de la fe cristiana que no tiene nada de mitología.

El cristianismo es superior a la creación porque la redención realizada por Jesús  es la plenitud de la vida. La Iglesia  contiene lo que no contiene el mundo. La misma vida no atiende tan bien como Ella a todas las necesidades que comporta e implica realmente el vivir. Nadie puede hacer algo más grande que el Credo, profesión de fe que abarca absolutamente todo lo que pueda pensarse para la dignidad y la vida humana. Lee el resto de esta entrada

¿Qué es realmente la Iglesia en la que vivo?

¿Qué es realmente la Iglesia en la que vivo, la Iglesia en la que creo? ¿Cuál es la verdadera naturaleza de la Iglesia de Jesucristo que se ve justificada, no porque sus hijos pequen, sino precisamente porque lo hacen?

La experiencia de un convertido, Chesterton, ha sido descubrir la amalgama indisociable de Verdad y Belleza, de Vida y Amor,  de entrega a los demás a  que conduce la Iglesia, su fuerza irradiadora a pesar de todos los defectos de sus hijos. Ha parecido morir muchas veces, pero siempre ha sobrevivido a las persecuciones más salvajes y universales. Ha sobrevivido a su propia debilidad: “los cielos y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán”. La Iglesia ya hubiera desaparecido si no hubiera sido más que sombras de noche. Lee el resto de esta entrada

Con Jesucristo o sin Jesucristo

Ciertamente esa es la realidad. Es la disyunción de nuestra vida: sin Jesucristo o con Jesucristo. Sus palabras son claras: “Sin mí nada podéis hacer” “El que no está conmigo está contra mí”.

Sin Dios nada tiene sentido, pensémoslo desde todos los puntos de vista y situaciones. Sin Dios es imposible pensar, entender nada. Y ¿cómo sabríamos que Dios nos ama sin Cristo? Jesucristo es la manifestación del amor de Dios, de su amor redentor de Padre. Y por tanto, todo el misterio de Cristo es la revelación de Dios, de su relación con nosotros: encarnación, vida, muerte y resurrección. Resurrección que es la certeza de nuestra fe, porque si Cristo no resucitó nuestra fe es vana. Lee el resto de esta entrada

El éxito en mi vida

Contigo, Esther, mi pincelada de hoy. Ya hace tiempo y quizá no te acuerdas, ya estás acabando Psicología y esto fue cuando preparábamos tu examen de ingreso en la Universidad de Elche.

Esther tenía 25 años y por un accidente estuvo en el Hospital de parapléjicos. ¡La de cosas que aprendimos, sentimos y vivimos juntas¡ Se gestó nuestra amistad.  Bueno, también con José María el capellán entonces del Hospital y  con tu familia.

Esther, tiene mucha riqueza interior, y no sé si decir que entre todas sus cualidades, lo que más  atrajo mi atención es su empatía. Un día hablaremos de la empatía, y la capacidad para recibir lo bueno. El paisaje de esta pincelada está centrado en lo que eran nuestras clases.  Mi mejor crítico hoy serás tú, Esther, ante la pincelada de “El éxito en mi vida”, de “tu éxito en la vida”. Lee el resto de esta entrada

La inmortalidad

¡Vaya tema para una pincelada¡ Después podemos irlo  cada uno pensando despacio, sintiendo desde el fondo de nuestro ser  lo que decimos.

Pero ¿no es lo que realmente nos importa? La vida siempre, la inmortalidad, nuestra propia resurrección. Me hicieron un estupendo regalo: el libro de John Henry Newman “Sermones Parroquiales”. El sermón 2 tiene el siguiente título: “La inmortalidad del alma”. Y entonces, al leerlo, me he acordado del Sentimiento trágico de la vida de Miguel de Unamuno. En él dice algo muy gráfico y entendible: que Kant, reconstruyó con el corazón lo que con la cabeza había abatido, libertad, inmortalidad, Dios. Las tres grandes cuestiones de la vida humana, y que todo hombre lleva en su interior de una o de otra manera.   Estaba preocupado por el único problema vital, el que más a las entrañas nos llega, el problema de nuestro destino individual y personal. El hombre Kant no se resignaba a morir del todo. Para la generalidad de los hombres, incluyendo al hombre Kant,  y a él mismo, dice Unamuno: Dios es el productor de la inmortalidad. “Un día, hablando con un campesino, dice Miguel de Unamuno, le propuse la hipótesis de que hubiese, en efecto, un Dios que rige cielo y tierra, Conciencia del Universo, pero que no por eso sea el alma de cada hombre inmortal en el sentido tradicional y concreto. Y me respondió: “Entonces, ¿para qué Dios?”. Desde las preguntas del hombre, en sus anhelos más profundos ¿no está la gran realidad del misterio de Dios y de su relación con el hombre desde que nace, en cada momento y en el “para siempre” que sólo ha formulado, formula y formulará  el ser humano? Lee el resto de esta entrada

Dar gracias y pedir perdón

Si nuestro corazón se abre a la gratitud, también estará abierto al perdón, tanto para recibirlo como para darlo. Y si estamos abiertos al perdón estaremos abiertos a la gratitud. Porque en realidad el problema del perdón está en nuestra falta de apertura y reconocimiento de ser perdonados.

Sin perdón la persona no tiene ni presente, ni futuro. Pero el perdón necesita mucho de la gratitud. Todo se hace vivo y auténtico cuando se vive en este dinámica de la gratitud y del pedir perdón. Si no estamos abiertos a la gratitud, no experimentaremos el perdón, y si no perdonamos y nos sentimos perdonados no sabremos lo que es la gratitud. Lee el resto de esta entrada