Él es el texto, la naturaleza el comentario. La Sagrada Familia

Cualquier persona, sencillamente persona de buen corazón, persona con buena intención ante la vida, crea o no crea, puede ser sensible a lo que realmente es la Navidad, no lo que dicen los anuncios o algunos medios de comunicación.

“Y sucedió que mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”. Tan sencillo como un niño que nace y tan infinitamente grande como un Dios que se hace niño y empieza su vida en una familia.

Si alguna vez se ha conocido y vivido  “algo” de lo que realmente significa la Navidad, Dios-con-nosotros, se sentirá que se alegra el corazón y  se respirará hondo. Y si no cerramos  puertas y ventanas, podremos pensar seriamente en la Navidad, con todo su entorno de fiestas tan entrañables, tan profundamente humanas como es concretamente la fiesta de la Sagrada Familia. Fiesta que, llena de sentido, celebramos el domingo siguiente a la fiesta de Navidad, siempre un domingo. El domingo el día del Señor, el día de vivir de manera especial la Eucaristía en familia, tanto en la llamada “pequeña iglesia doméstica”  como en la Iglesia a la que pertenecemos por ser católicos.

A pesar de los momentos que vivimos, y de la degradación de la familia que se está produciendo,  no es difícil pensar, sentir, reconocer con nuestro  corazón y con nuestra razón la realidad de un niño que nace, el hecho de la familia como urdimbre donde se teje la vida, algo tan natural y tan propio de la naturaleza. Una realidad, que para quien lo viva en el seno de una familia cristiana, es camino, verdad y vida. La Navidad, “y sus alrededores”, que dice un amigo mío,  dignifica y engrandece al ser humano, con todas sus circunstancias.  Él se hace de nuestro linaje, de nuestra familia, nuestro hermano mayor, nuestro Primogénito.

¡Cómo no va a sorprender que esa cosa tan minúscula como la tierra, en un pequeñísimo lugar del universo, demasiado insignificante para toda la grandeza de la creación, pueda merecer el amor del Creador¡ Pueda merecer que Dios se haga hombre en ella, que viva en el seno de una familia y nos enseñe su Palabra, “el texto” auténtico para entender, sentir y vivir toda la naturaleza.  A estas escalas y medidas, nadie con entendimiento piensa que puedan merecer los hombres “algo así”. Él es intrínsecamente Bondad y Amor. Esta es realmente “la gratuidad” que se manifiesta primero en toda la creación y luego en la redención.

La Navidad y sus fiestas nos hacen sentir, de la manera más intuitiva, profunda y radical, en primer lugar, la “humanidad” de Dios, la forma en que Dios quiere expresarse.  Y al mismo tiempo nos hacen sentir la fuerza todopoderosa, que no sólo creó cuanto existe, sino que realiza la redención universal a partir de la redención del hombre. La infinitamente grande junto con lo infinitamente pequeño. ¿De que nos extrañamos? Podemos admirarnos, sorprendernos, quedarnos llenos de estupor, pero ni quedarnos escépticos, ni extrañarnos llenos de dudas y sospechas.

Así ocurre en toda la naturaleza, siempre unido lo inconmensurablemente grande y lo inconmensurablemente pequeño. Algunos científicos ven en la Naturaleza, en todo lo que existe, el comentario al gran texto que es Dios. Él es el texto, la naturaleza y todo lo demás el comentario. Por ejemplo, Dios sería como una gran obra de la literatura universal, El Quijote, la Divina Comedia, y todo lo demás serían comentarios, notas a la obra. Claro, que en nuestro caso, Dios es  el Autor de la obra y la obra misma.  Ya sé, como decía un excepcional profesor mío, José María Valverde Pacheco, que “los ejemplos se vengan, se vuelven contra el que los pone, pero póngalos cuando lo vean oportuno”. Pues sigamos con el ejemplo, en la misma perspectiva, el cristianismo sería el gran poema, Dios-con-nosotros, y todo lo demás: el arte, la ciencia, la técnica, la música, el comentario. Por eso, esa expresión e imagen tan gráfica de “Cristo Alfa y Omega” de lo creado.

Es necesaria vitalmente  la fiesta de la Sagrada Familia. Es una lógica humana. Ya el nombre tiene una excepcionalidad. Esta fiesta excava, penetra en todo el “humus humano”, a través de todos los canales, y armoniza nuestros anhelos. Es la hora en que todas esas “ideologías y posturas de saldo total” comiencen a decepcionarnos. Si vivimos “la Navidad y sus alrededores”, que dice mi amigo, se iluminará y ordenará nuestra vida, se ordenarán todos los hechos y acontecimientos. Cristo, resurge de una gran inmersión, y levanta a la naturaleza consigo. Donde Él va, va también toda la naturaleza, que se irá haciendo, con dolores de parto, semejante a Él.

¡Cómo no vamos a celebrar la fiesta de la Sagrada Familia¡ Sería antinatural. ¡Cómo no va a servirnos de referencia, de ayuda lo que significa¡ La familia es la primera comunidad de vida y amor, el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios. ¡Qué práctica y qué iluminadora es la carta de Juan Pablo II sobre la misión de la familia cristiana en el mundo¡ La familia es una de las instituciones que ha sufrido en los tiempos modernos la acometida de las transformaciones que la desnaturalizan.

También es verdad que muchas familias viven esta situación permaneciendo fieles a su naturaleza, a los valores propios de esta institución. Otras  se sienten desanimadas, desorientadas, incluso en estado de duda o de ignorancia, con respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar. Y también están las que a causa de diferentes situaciones de injusticia, se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales.

La Sagrada Familia nos habla de todo lo que por su misma naturaleza cada familia anhela. La Navidad y la Sagrada Familia, maravillosa expresión del gran texto de Dios. También podemos decir que, según como lo vivamos cada uno de nosotros, será “el comentario”. El futuro de la humanidad se fragua en la familia.

¿Qué significa vivir y amar realmente a la familia? Eso es  la respuesta que cada uno hemos de dar. Y aquí, de nuevo, podíamos decir que la Sagrada Familia es el texto, los demás con nuestras vidas hacemos el comentario.

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Publicado el diciembre 29, 2013 en Una ventana abierta - Hª Carmen Pérez, stj. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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