Archivos Mensuales: enero 2014

Una carta de Romano Guardini

Siendo estudiante en la Universidad leí un libro de esos que como diría Martín Descalzo te abre el corazón y socava tu interior, te sirve de guía cálida y coherente: “Cartas sobre la formación de sí mismo”. Es un libro que vale y es útil para todas las generaciones y para todas las épocas porque aborda temas tan esenciales como la alegría del corazón, la veracidad, el dar y el aceptar, la libertad, la acción responsable, la oración, etc.

Hoy me refiero a la carta que dedica a la alegría.  Una alegría para la que cada uno puede preparar el camino, y que todos podemos vivir,  sea cual sea nuestra forma de ser. Tampoco depende de los buenos o malos momentos, ni de temporadas más o menos difíciles, ni de los demás, ni de “lo demás”. Lee el resto de esta entrada

El símbolo es la luz

Hay palabras que transparentan lo que significan. Por ejemplo la palabra diáfano. Este espacio es diáfano. O sea, transparente, deja pasar la luz en su totalidad. La palabra castellana “fenómeno” tiene esa raíz. Los fenómenos atmosféricos, psíquicos, son los hechos que se manifiestan. 

Pues, es la misma raíz griega de la palabra epifanía. Epifanía, manifestación de un fenómeno grandioso, milagroso. En muchas culturas las epifanías corresponden con las revelaciones, manifestaciones de algo grande, sobrenatural. El símbolo es la luz, la claridad, la transparencia de la verdad. Lee el resto de esta entrada

La llave de la mañana, el oxígeno del día y el cerrojo de la noche

Con la llave que abre la mañana, el oxígeno del día y el cerrojo de la noche son los instrumentos con los que vive su vida de  familia, de trabajo, de fin de semana, vamos, su vida diaria. Es un matrimonio amigo. ¿Qué es la llave que abre la mañana, el oxígeno que respira y el cerrojo de la noche? Pues un único instrumento: la oración. Y este matrimonio la vive así, y así lo están respirando sus hijos, y nos lo comunican a los amigos. Llave que abre el día, oxígeno para respirar y cerrojo para acabar al día. Lee el resto de esta entrada

Improrrogable necesidad

“Mi alma tiene sed, sed de Dios, del vivo. ¿Por qué me acongojo? ¿Por qué gimo dentro de mí? Espera en Dios”. Es el salmo 42 que expresa los anhelos del desterrado.

Tenemos una improrrogable necesidad, aunque no seamos concientes de ello, del Dios vivo. Como la tuvo la samaritana, y Zaqueo, y todos  y cada uno de los seres humanos. Lee el resto de esta entrada

¡Feliz año!

Estos días nos decimos: ¡feliz año¡ igual que cada mañana nos saludamos con un ¡buenos días¡.

¡Buenos días¡ No hay nada más corriente, pero si lo pensamos nada más prodigioso que esta primera expresión que decimos. Me lo ha hecho sentir Fabrice Hadjadj en su libro “El paraíso en la puerta”, y más concretamente aún en el Preludio de este libro: “Lo imposible en el umbral”. Lee el resto de esta entrada

La Theotokos

Dicen que cuando se quiere conocer la especie particular de un árbol se mira la tierra que cobija sus raíces, de la que asciende la savia hasta el tronco, las ramas, la flores y los frutos.

Los católicos celebramos una fiesta preciosa, la fiesta del suelo de donde surge la figura del Señor: María, la Madre. Y la celebramos precisamente al empezar el año. Tiene un sentido pleno para todo lo que implica nuestra humanidad y nos conforta en el caminar hacia lo que es nuestro destino eterno. La fiesta de María, Madre de Dios. La divina maternidad de María es una obra sólo posible por el amor, el poder, y la sabiduría de Dios. Una y otra vez nos conmueve el sentido de lo que realmente es la creación y la redención de Dios que se expresa en cada hecho y acontecimiento del cristianismo. Nuestros mejores deseos al comienzo del año es que nuestro corazón se abra al misterio de Dios, a su revelación, a lo que Él quiere comunicarnos, a su manera de comunicarse con nosotros. Una vez más, “no” a nuestras medidas, esquemas, expectativas y “sí” a las de Dios creador y redentor. Lee el resto de esta entrada