La Theotokos

Dicen que cuando se quiere conocer la especie particular de un árbol se mira la tierra que cobija sus raíces, de la que asciende la savia hasta el tronco, las ramas, la flores y los frutos.

Los católicos celebramos una fiesta preciosa, la fiesta del suelo de donde surge la figura del Señor: María, la Madre. Y la celebramos precisamente al empezar el año. Tiene un sentido pleno para todo lo que implica nuestra humanidad y nos conforta en el caminar hacia lo que es nuestro destino eterno. La fiesta de María, Madre de Dios. La divina maternidad de María es una obra sólo posible por el amor, el poder, y la sabiduría de Dios. Una y otra vez nos conmueve el sentido de lo que realmente es la creación y la redención de Dios que se expresa en cada hecho y acontecimiento del cristianismo. Nuestros mejores deseos al comienzo del año es que nuestro corazón se abra al misterio de Dios, a su revelación, a lo que Él quiere comunicarnos, a su manera de comunicarse con nosotros. Una vez más, “no” a nuestras medidas, esquemas, expectativas y “sí” a las de Dios creador y redentor.

El concilio de Efeso, convocado por el Papa S. Celestino y presidido por el Patriarca Cirilo de Alejandría, proclamó la maternidad divina de María, la Theotokos. Efeso proclama que la naturaleza humana y divina de Cristo están  unidas sin confusión y por lo tanto María es verdaderamente Madre de Dios, año 431. El argumento de S. Cirilo es nítido: María es la Theotokos, no porque ella existiese antes de Dios o hubiese creado a Dios. Dios es eterno y María es una criatura de Dios. Pero Dios quiso nacer de una mujer. La persona que nace de María es divina, por lo tanto ella es madre de Dios.

María es la Theotokos, theos, Dios y tokos, madre, la que engendra, la que da a luz (de ahí la palabra tocólogo)  ¿Dónde está la dificultad para Dios de crear lo que creó y de hacer lo que hizo y lo que hace? Es bastante irracional dudar de que Dios pueda hacerlo ¿En qué Dios se cree o qué Dios se niega? ¿El Dios soberano no pudo hacer algo así? Cierto,  todo lo que Dios  ha creado, y lo que El ha querido revelarnos, sólo Dios puede hacerlo. Pero eso lo que realmente tiene que hacer es aumentar más y más nuestra admiración, amor y gratitud.

Theotokos es también un tipo iconográfico de la Virgen en el arte bizantino, en el que aparece sentada en un trono con el Niño Jesús en su regazo, mirando ambos al frente. Hay una muy conocida que, seguro la han visto, se llama la Theotokos de Vladimir, y también la de S. Teodoro. En este modelo iconográfico se basa otro muy propio del arte románico: la Majestad de María. Los cristianos del siglo III, en Egipto, son los que empiezan a llamar a la Bella María como Teotokos, Madre de Dios. Hay una de las más antiguas plegarias de la Bella María, para muchos es la más antigua de las plegarias,  de gran significado que quizá muchos conocemos: Bajo tu amparo nos acogemos santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien líbranos siempre de todo peligro, Oh Virgen gloriosa y bendita. Este título, dice Juan Pablo II, no es fruto de la reflexión de los teólogos sino de una intuición de la fe del pueblo cristiano. Los que reconocen a Jesús como Dios, se dirigen a María como Madre de Dios, y esperan obtener su poderosa ayuda en las pruebas de la vida.

Sí, una y otra vez ¡qué bonita manera de empezar el año tenemos los católicos¡ El día 1 de enero, fiesta de María, la Madre, en la mayor de sus grandezas, en la máxima grandeza a que ha podido ser elevada una mujer: su Divina Maternidad. Es la fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente. Ya en las catacumbas, que están cavadas debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Eucaristía, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: María, Madre de Dios.

No se si conocían este dato. Tolkien, el autor del El Señor de los Anillos, afirma en una carta que la influencia más grande que ha tenido en su vida y en sus escritos es de la Virgen María. Este hombre, asumía frente al que quisiera escucharlo que Nuestra Señora era el motor de su arte. Y en otra carta dice que sobre Nuestra Señor se funda toda su escasa percepción de la belleza, tanto en majestad como en simplicidad. Claro que María es modelo estético del ser humano: su   inaugura la era cristiana.

En un pequeño y pobre poblado, esa muchacha judía,  en oración, es la mayor obra de arte porque se abre al Amor, a la Vida, a la Verdad. Esa mucha judía es la Theotokos, la Madre de Dios, la Madre ya para siempre por excelencia.  Dicen que Galadriel, la princesa élfica, en el Señor de los anillos, recuerda a la Virgen María, es la pureza, la gracia, la humildad, el valor sereno.

El destino de María, la Madre, se modeló sobre el de su Hijo. Toda la vida de Jesús está sumergida en la maternal proximidad de su madre. Su fuerza estriba en su silencio. La Theotokos, el amor de Dios hace cosas así.

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Publicado el enero 1, 2014 en Una ventana abierta - Hª Carmen Pérez, stj. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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